Los responsables de Norte Energía, el consorcio que construye la hidroeléctrica de Belo Monte, iniciaron hoy una negociación con los indios que ocupan sus obras desde hace dos semanas en protesta por su potencial impacto en la Amazonía brasileña.

La reunión se extenderá hasta mañana, por lo que no está previsto que hoy se alcance un acuerdo, explicó una portavoz del consorcio a Efe.

Cerca de 300 indios de seis etnias ocupan el sitio Pimentel, principal lugar de las obras, desde el pasado 21 de junio, según datos de varias organizaciones que apoyan la protesta.

Las obras en el sitio Pimentel, ubicado en la localidad de Altamira (Pará), están paralizadas desde la semana pasada "por motivos de seguridad" debido a la ocupación, según la portavoz.

Los indios firmaron hoy una carta dirigida a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, para demandar que se anule la licencia de construcción de la obra y para que se respete el derecho de los pueblos nativos a decidir sobre la construcción de la represa.

Belo Monte, que será la tercera mayor hidroeléctrica del mundo, cuenta con el respaldo del Gobierno brasileño, que niega que vaya a tener impacto en las tierras indígenas de la región.

La carta dirigida a Rousseff argumenta que las obras ya están afectando la calidad del agua del río Xingú, que está "turbia e insalubre", lo que impide a los indios bañarse o lavar ropa y les obliga a hacer "largas caminatas" para buscar agua potable, según el texto difundido por varias ONG.

Los indígenas también denunciaron que la constructora no está cumpliendo con todas las exigencias de mitigación del impacto de la obra, que comenzó en marzo del año pasado.