El presidente de Bolivia, Evo Morales, fue reelegido hoy en la ciudad central de Cochabamba como máximo líder de los principales sindicatos de productores de hoja coca del país, cargo que ocupa desde hace 16 años.

Morales juró de nuevo el cargo de presidente del Comité de Coordinación de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, en el acto de clausura de un congreso de ese sector, que fue transmitido por el canal gubernamental.

El mandatario agradeció a sus fieles bases de cocaleros por su respaldo y por reelegirlo, aunque consideró que su nombramiento "es más por cariño y por respeto", pues sus obligaciones presidenciales le impiden tener una vida sindical activa.

"Estaremos acompañándoles de acuerdo a nuestras posibilidades, de acuerdo a nuestro tiempo. Saben que tenemos una enorme responsabilidad con Bolivia y el mundo", justificó.

Reiteró que "no puede haber cero de coca, pero tampoco cultivo libre" e instó a los cocaleros a respetar el "cato", que es una parcela de 1.600 metros cuadrados que posee cada familia campesina en el Chapare para cultivar la planta, base para fabricar cocaína.

El gobernante terminó su discurso con la frase quechua "causachun coca, huañuchun yanquis" ("viva la coca, mueran los yanquis"), el "grito de guerra" de los cocaleros.

Morales nació a la vida política en los sindicatos de cocaleros del Chapare, en los que ingresó por primera vez como secretario de Deportes en 1983.

En 1985 fue nombrado secretario general de un sindicato; en 1988 asumió como ejecutivo de la Federación del Trópico y desde 1996 preside el comité de coordinación de las seis federaciones cocaleras, que son las más importantes de Bolivia.

Tras su entrada a la política en 1997, cuando fue elegido diputado, Morales inició una carrera que finalmente lo llevó a la Presidencia de su país por primera vez en 2006.

Bolivia es el tercer productor mundial de coca y cocaína, tras Colombia y Perú, y el mayor proveedor de la droga para Brasil, Argentina, Chile y otros países del Cono Sur, según la ONU.

De acuerdo con la misma fuente, Bolivia tenía en 2010 más de 31.000 hectáreas de cocales, un 22 % más que al llegar Morales al poder.

Morales ha impulsado sin éxito una campaña para despenalizar el masticado de la hoja de coca ("acullico"), vetado desde la década de los setenta por la ONU por los alcaloides que contiene.

El mandatario expresó hoy su confianza en que este año sí logrará que el veto se levante, pues, según dijo, están "avanzadas" las gestiones de su Gobierno para ello.