La crisis de Ametex, la mayor exportadora boliviana de textiles, deja patente la difícil situación de esa industria desde que este país perdió en 2008 el acceso preferente al mercado estadounidense, tras expulsar el presidente Evo Morales al embajador norteamericano Philip Golberg.

El presidente del consorcio, el boliviano Marcos Iberkleid, cerró esta semana un trato con el Gobierno para alquilar al Estado por 47.000 dólares mensuales las cinco fábricas que posee, para que las opere la Empresa Nacional de Textiles (Enatex), que también absorberá a sus trabajadores.

Ametex tenía como principal mercado a Estados Unidos, al que llegó a exportar prendas por 45 millones de dólares anuales en su mejor momento, y también era el mayor empleador privado de Bolivia con unos 3.800 trabajadores en sus fábricas de hilo, tejidos y ropa.

Sus problemas comenzaron tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, que causaron una contracción en la demanda estadounidense, pero la herida de muerte fue la pérdida del arancel cero que Washington otorgaba a Bolivia por la Ley de Promoción Comercial Andina y Erradicación de Drogas (ATPDEA, por su sigla en inglés).

Iberkleid intentó vender su producción a Venezuela y Argentina, plazas ofrecidas por Morales como alternativa a Estados Unidos por ser sus gobiernos aliados, pero la burocracia para acceder a estos mercados no ayudó y la crisis de la textilera se agravó.

En el último quinquenio, su producción fue en declive hasta parar por completo en los últimos meses y se quedó con 1.800 trabajadores que ahora serán contratados por el Estado.

El presidente de la mayor patronal, la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, Daniel Sánchez, declaró a Efe que el caso de Ametex "es una muestra indiscutible de lo que está sucediendo" con todo el sector textilero.

Explicó que, si bien el "declive" es previo a la pérdida del ATPDEA, la situación de varias empresas "empeoró" al quedar en desventaja frente a países que no pagan aranceles.

Además de Ametex, al menos otras cinco empresas medianas de La Paz, Oruro y Santa Cruz han tenido que cerrar en los últimos años "por falta de mercados", dijo a Efe un dirigente de la Confederación de Trabajadores Fabriles de Bolivia, José Antonio Coarita.

"Del 2005 para atrás -explicó- no hemos tenido estos problemas porque teníamos el ATPDEA. Los clientes de EE.UU. pagaban muy bien y nunca hemos tenido la necesidad de molestar al Gobierno. Pero desde que nos han quitado el ATPDEA, hay muchos desempleados y las empresas tienen que cerrar".

Otro dirigente fabril, Vitaliano Mamani, ha asegurado a medios locales que se han perdido unos 10.000 empleos en el sector textil desde que Morales expulsó en 2008 a Golberg y a la Agencia Antidrogas Estadounidense (DEA), a lo que Washington replicó también con el retiro del embajador boliviano.

El Gobierno de Morales insiste en que la pérdida de las preferencias arancelarias no fue tan grave, pero las cifras de exportaciones muestran lo contrario.

Con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE, privado), Gary Rodríguez, detalló a Efe que las exportaciones de textiles entre 2002 y 2008 sumaron 194 millones de dólares, con un volumen de casi 11.000 toneladas.

"Bolivia alcanzó un pico exportador de textiles de 52 millones de dólares por cerca de 4.300 toneladas en el año 2004. Como el ATPDEA garantizaba el acceso con 'arancel cero' al mercado más grande del mundo, Estados Unidos siempre fue el destino preferente", explicó Rodríguez.

En 2010, ya sin ATPDEA, hubo otro "pico exportador" por 57 millones de dólares, "pero única y exclusivamente gracias al benéfico 'efecto precio'", pues el volumen rondó las 2.800 toneladas, mientras que en 2011 se vendieron solo 2.341 toneladas, la mitad de 2006, añadió el experto.

"En su momento se mencionó como mercados alternativos a Irán, Libia, Corea del Norte, Vietnam y Cuba (otros aliados políticos del Gobierno de Morales), pero entre todos no llegaron a comprarnos ni 5.000 dólares en los últimos años", precisó.

Agregó que Venezuela compró a Bolivia 78 millones de dólares por 2.255 toneladas de textiles entre 2006 y abril pasado, "la mitad en valor y la cuarta parte del volumen" vendido a Estados Unidos en siete años de vigencia del ATPDEA.

Sánchez, Rodríguez y Coarita coincidieron en que el mercado boliviano tampoco está garantizado, pues la industria debe competir contra la "invasión" de productos chinos y la venta de ropa usada, que llega de contrabando pese a que su importación y venta están prohibidas desde 2007 y 2009, respectivamente.

Los expertos urgieron al Gobierno a abrir mercados con mayor capacidad de compra y que no pongan tantas trabas, para evitar que más empresas acaben como Ametex.