Kevin Johansen ha desterrado planteamientos puristas para buscar "lo compatible entre lo incompatible" en un álbum de estudio, el primero en cinco años, que proclama sin rubor su pasión simultánea por el pasado y el presente, por el norte y el sur, por una faceta folclórica y otra más pop "y hasta pachanguera".

Rinde homenaje así a su naturaleza "bilingüe" y "bicultural", a una sangre mestiza a la vez estadounidense y argentina, en un trabajo que ha titulado precisamente "Bi" (Sony Music) y que saldrá esta martes a la venta en formato físico, con dos discos.

"Uno es la madre, el disco más folclórico, el del sur, y el otro es el padre, el más alienado, en inglés, más pop-rock", explica en una entrevista telefónica con Efe el músico, que ha ilustrado el álbum con retratos de juventud de sus progenitores, "una argentina y un yanqui".

"Bi" será su sexto trabajo tras la publicación en 2010 del disco en directo "Vivo en Buenos Aires", que le abrió aún más puertas en Latinoamérica, y del previo "Logo" (2007).

"Siempre estuvo dándome vueltas la idea de una segunda y una tercera pata de 'Logo', porque quedó mucho material semigrabado", cuenta Johansen, que acometió primero la ejecución de "Jogo", el "disco 1" de este álbum, que se recrea en el folclore del sur de Argentina, pero también en Uruguay y Brasil.

Lo dejó "macerando" en 2010 y comenzó a "hurgar" en material de otras épocas, "casi adolescentes", previas a su marcha a Nueva York y de su estancia en esa ciudad, cuando "más que un artista de culto, era un artista oculto", bromea.

Así nació "Fogo", el segundo disco, que recupera material que "valía la pena mostrar" con creaciones nuevas y que terminó inspirando algunas de las canciones que se incorporaron en último termino a "Jogo".

"Hay temas que podrían haber estado en cualquiera de los dos, porque son compatibles, aunque me parece que sí hay un cariz más eléctrico y roquero en un disco y más folclórico, de madera y nylon en el otro", precisa.

Para su elaboración, contó con los productores Javier Tenenbaum y Osqui Amante ("Jogo") y Tweety González ("Fogo"), además de con su banda The Nada y prestigiosos músicos como el jazzista Ernesto Jodos, Alejandro Terán en las cuerdas y Sergio Verdinelli.

La amplitud de miras que demuestra en su música se traslada también a las letras, en las que ahonda en aspectos más íntimos por un lado y, por otro, en una mirada crítica que rechaza caer en la redundancia y convertirle en un "cansautor", obstinado en "predicar a los convertidos".

"Hay canciones aparentemente sencillas, hasta pachangueras, como 'Calipso', que habla del fin del mundo. Los seres humanos a veces nos creemos omnipotentes y la naturaleza llega para darnos una bofetada", explica.

Precisamente en "Calipso", interpretada junto a Daniela Mercury, ofrece una muestra de la larga lista de colaboraciones "orgánicas y espontáneas" que ha acogido en este trabajo, que cuenta además con Lila Downs, Lisandro Aristimuño y Natalia Lafourcade, entre otros.

Johansen, que sólo había incluido anteriormente una versión de un tema ajeno, se atreve esta vez con un "tangazo", el "Everybody knows" de Leonard Cohen, junto a la Orquesta El Arranque.

Por si fuera poco, incluye también una interpretación de "Modern Love", de David Bowie, "completamente al revés del original, muy ralentizado, más country".

Su patria sureña, Argentina, será el primer punto de destino de su gira, que comenzará en agosto, para continuar a partir de septiembre por Venezuela y el resto de Latinoamérica. A España, avanza, viajará en noviembre en visita promocional.

Javier Herrero.