Dos campesinos han sido asesinados en los últimos días en el Bajo Aguán, departamento de Colón, en el Caribe de Honduras, pese a un acuerdo firmado en junio pasado orientado a ponerle fin a un conflicto de tierras entre labradores y terratenientes en ese sector, informó hoy una fuente oficial.

El portavoz del Movimiento Campesino Unificado del Aguán (Muca) Vitelino Álvarez, dijo a periodistas que Jacobo Erazo, de 30 años, cuyo paradero se desconocía desde el lunes pasado, "fue hallado muerto en el sector de Quebrada de Arena, en el Bajo Aguán".

Agregó que la muerte de Erazo "trae la intranquilidad nuevamente a la zona (del Bajo Aguán)", donde en los últimos cuatro años un conflicto agrario entre campesinos y terratenientes se ha cobrado la vida de más de 50 personas, en su mayoría labriegos.

El viernes pasado se halló el cadáver de un campesino, Gregorio Chávez, de 69 años, en una finca del Bajo Aguán, indico Álvarez, sin precisar más detalles.

El pasado 5 de junio, el presidente hondureño, Porfirio Lobo, suscribió un cuarto acuerdo con campesinos orientado a comprar 2.429 hectáreas de tierras, algunas ya cultivadas, a empresarios de ese sector que se dedican a la producción de palma africana, por unos 17 millones de dólares.

En octubre de 2011, Lobo envío militares y policías al Bajo Aguán a raíz de los enfrentamientos armados entre campesinos y guardias de seguridad privada, pero la violencia no cesa.

Organismos de derechos humanos, que han denunciado la muerte violenta de campesinos a nivel internacional, consideran que el problema en el Bajo Aguán no se resuelve con la presencia de policías y militares, sino otorgándoles tierras a los campesinos.