Un ataque suicida mató a siete personas en la casa de un miliciano pro gobierno en la ciudad occidental de Ramadi, dijeron funcionarios iraquíes el sábado.

El ataque es el más reciente de ese tipo en Irak, donde se ha registrado un incremento de la violencia seis meses después de la retirada de las últimas tropas estadounidenses. La mayoría de los ataques han sido atribuidos a extremistas vinculados con al-Qaida.

Un funcionario policial en Ramadi, al occidente de Bagdad, dijo que el atacante ingresó a la casa de un líder de una milicia local suní el viernes por la noche durante una reunión familiar e hizo detonar sus explosivos, matando al miliciano y seis miembros de su familia. Al menos otras 30 personas resultaron heridas.

Un trabajador de un hospital en Ramadi confirmó las muertes. Ambos funcionarios hablaron a condición de preservar el anonimato, porque no estaban autorizados a revelar la información.