El británico Bradley Wiggins se apoderó el sábado de la camiseta amarilla en el Tour de Francia después de la séptima etapa, la primera ruta de montaña en la carrera de este año.

El compatriota y compañero de Wiggins en el equipo Sky, Christopher Froome, ganó en 4 horas, 58 minutos, 35 segundos el recorrido de 199 kilómetros desde Tomblaine hasta La Planche des Belles Filles, un centro de esquí en la cordillera de los Vosgos.

El campeón defensor Cadel Evans llegó segundo, a dos segundos, seguido por Wiggins con el mismo tiempo.

Wiggins le arrebató el liderato general al suizo Fabian Cancellara, quien vistió la camiseta amarilla desde que ganó el prólogo inicial hace una semana en Bélgica.

Wiggins, quien comenzó la jornada segundo en la clasificación general, ahora tiene 10 segundos de ventaja sobre Evans. El italiano Vincenzo Nibali marcha tercero, a 10 segundos.

"Es un gran día para el equipo, ganamos la etapa y nos quedamos con la camiseta amarilla", comentó Wiggins. "Esta es mi primera vez con la camiseta amarilla. Es increíble, ha sido un sueño desde que era niño".

La etapa tuvo las tres primeras estaciones de montaña este año, después que los sprinters habían dominado en los días anteriores en Bélgica y el norte de Francia.

El ascenso final tenía una pendiente de 14% en los 500 metros finales.

Siete ciclistas se fugaron del pelotón después de 14,5 kilómetros y mantuvieron el liderato hasta el comienzo del ascenso final. El equipo Sky, con Froome a la cabeza, presionó el ritmo del pelotón y finalmente se fue a la punta.

El canadiense Ryder Hesjedal, campeón del Giro de Italia, abandonó la carrera antes el comienzo de la etapa tras lastimarse en un choque el viernes.