Con suposiciones optimistas y cifras en mano, el titular del Partido Demócrata de Texas, Gilberto Hinojosa, calcula que el 70% de los texanos deberían inclinarse a votar por los candidatos de su partido.

Basa sus afirmaciones en los grupos tradicionalmente favorables a los demócratas y su porcentaje de población: 40% de hispanos, 15% de afroamericanos y por lo menos otro 15% de blancos progresistas.

El problema, admite, es que la mayoría de esas personas no vota por nadie. Como nuevo director de un partido que no gana una elección a nivel estatal desde 1994, reconoce que es su tarea movilizarlos para que voten.

"Las cifras están allí", dijo Hinojosa a The Associated Press. "El papel del Partido Demócrata de Texas es movilizar las bases".

La elección gubernatorial del 2010 es buen ejemplo. El ex gobernador de Houston Bill White — que tenía una buena recaudación en su campaña — consiguió 2,1 millones de votos contra el gobernador Rick Perry, quien ganó cómodamente por una diferencia de 631.036 votos. Para ganar, Hinojosa necesita elevar la concurrencia de votantes por lo menos en un 10% y hacer que todos ellos voten por el candidato de su partido.

"No vamos a ganar solo aumentando la concurrencia de un sector", agregó Hinojosa, rechazando la suposición popular entre los demócratas de que los hispanos bastan para devolverles el poder.

Hay dos factores que movilizan a los votantes: los grandes temas y los candidatos que despiertan entusiasmo. Hinojosa cree que las políticas de los republicanos sobre inmigración sin autorización legal, sistema de salud, educación pública y matrícula universitaria darán impulso a los demócratas en los próximos años, particularmente entre los votantes hispanos y los jóvenes.

El año pasado, Perry estableció como prioridad hacer cumplir localmente las leyes federales de inmigración, lo que enfureció a muchos hispanos. Muchos de estos tampoco consideran coincidencia que los legisladores republicanos hayan cortado 4.300 millones de dólares en fondos para la educación el mismo año en que los niños hispanos pasaron a ser mayoría en las escuelas públicas, agregó Hinojosa.

La nueva ley federal sobre la salud, a la que se oponen los republicanos, beneficiaría a la mayoría de los texanos de bajos ingresos que tienden a votar por los demócratas. Y la legislatura controlada por los republicanos ha reducido los fondos a las universidades estatales, indignando a votantes jóvenes.

Para ganar, Hinojosa dijo que los demócratas deben abocarse a otras cuestiones liberales que motivan a sus bases, algo que el partido no siempre ha hecho en el pasado. Hinojosa admite que fue uno de los líderes partidistas que pensaron que buscar posiciones centristas era el modo de conquistar a los independientes y atraer a los republicanos moderados.