Representantes de la oposición siria se dijeron hoy decepcionados con la actuación de la comunidad internacional y con el hecho de que las promesas de apoyo no hayan supuesto el fin de la represión contra la población en el país.

"No comprendemos cómo podemos tener tantos amigos y que sin embargo la gente siga siendo masacrada. Deseamos que vuestra amistad sea eficaz. Ya está bien de masacres", dijo en la apertura de la tercera conferencia ministerial de los llamados "Amigos de Siria" Ryad Seif, integrante del Consejo Nacional Sirio (CNS).

El encuentro, que reúne en París a cerca de cien representantes estatales y de organizaciones internacionales, sigue a los celebrados en Túnez y en Turquía y debe servir para incrementar la presión sobre el régimen de Bachar al Asad.

"No queremos más declaraciones. Las declaraciones no pararán la masacre. Queremos un plan de trabajo con un calendario preciso, un embargo aéreo. El pueblo sirio no olvidará nunca quien le ha apoyado y quien no, está en cuestión la dignidad del ser humano", añadió Jaled Abu Salah, representante de la juventud siria que intervino con un pseudónimo.

Esa fue la línea defendida igualmente por el presidente del CNS, Abdulbasit Seida, que reconoció haber sentido "tristeza al haberse visto solos ante esta tiranía, esa dictadura que ha utilizado el dinero y las armas, que busca seguir en el poder a cualquier precio y se sirve de mercenarios".

El representante del CNS subrayó que Siria necesita ayuda humanitaria y material para su reconstrucción, e hizo una llamada a las autoridades rusas e iraníes, "que deben comprender la importancia de respetar los derechos humanos".

Seida tranquilizó además a la comunidad internacional, recalcando que cuando caiga el régimen de Al Asad se comprometen a "poner fin a todas las políticas de discriminación, a reconocer los derechos de todos los integrantes en el marco de la unidad nacional, y a juzgar solo a los responsables" de la masacre.

Pero antes, según insistió Hanadi Zahlut, en representación de la juventud siria, el país "espera una solución política", porque mientras no llega "se sigue derramando sangre siria" y la dificultad a la hora de actuar "no es justificación suficiente".

A modo de promesa, fue el secretario general de la Liga Árabe, Nabil Al Arabi, quien instó a que el cierre de este encuentro "aporte un apoyo claro y eficaz, no se contente con una simple declaración y empuje al Consejo General de Naciones Unidas a adoptar una resolución" ante lo que calificó de "tragedia moral".