EE.UU. celebró hoy que la compañía italiana Edison haya decidido retirarse del sector energético de Irán, y aseguró que el Gobierno de Barack Obama no investigará las actividades pasadas de la empresa en la República Islámica.

La portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, señaló en un comunicado que Edison ha tomado la decisión de cancelar su contrato para explorar el campo de gas natural iraní de Dayyer, y de "no emprender actividades sancionables con Irán en el futuro".

Como resultado, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, ha decidido aplicar una excepción dentro de la ley estadounidense de sanciones contra Irán, por la que "siempre que la compañía siga actuando de acuerdo con sus compromisos, no se investigarán sus pasadas actividades con base en Irán", indicó Nuland.

Edison es la sexta compañía internacional que se beneficia de esa excepción bajo la ley estadounidense tras retirarse de Irán, junto a la también italiana ENI, la francesa Total, la británico holandesa Royal Dutch Shell, la noruega Statoil y la japonesa INPEX, que quedan por tanto exentas de sanciones financieras de EE.UU.

De acuerdo con uno de los cables diplomáticos estadounidenses que comenzó a publicar Wikileaks a finales de 2010, el embajador estadounidense en Roma, David Thorne, advirtió en 2009 al presidente de Edison, Umberto Quadrino, de que sus negocios en Irán estaban "dañando seriamente" su imagen en Washington.

Thorne indicó a Quadrino que Estados Unidos apoyaba sus aspiraciones de formar parte de la explotación de gas natural en el corredor del mar Caspio, pero que la imagen de su empresa estaba más asociada con Irán que con ese proyecto, según el cable.

Varias potencias internacionales, con Estados Unidos a la cabeza, acusan a Irán de ocultar, bajo su programa nuclear civil, otro de naturaleza clandestina y ambiciones bélicas cuyo objetivo sería la adquisición de armamento atómico, alegación que Irán rechaza.