Los periodistas de medios extranjeros se unieron para crear la Asociación de Prensa Internacional de Colombia (APIC), y así garantizar la seguridad y la ética en el ejercicio del periodismo en Colombia, donde se vive desde hace medio siglo un conflicto armado interno.

El presidente de este colectivo, el periodista italiano Simone Bruno, explicó hoy en entrevista con Efe que asociarse era una necesidad para el gremio desde hacía tiempo, pero no se formalizó hasta el pasado 20 de junio, cuando una quincena de informadores firmó en Bogotá el acta de constitución.

Aunque la APIC tiene "los objetivos típicos de una asociación de prensa internacional", Bruno admitió que su espíritu está también marcado por el conflicto y por los escenarios que éste plantea para los periodistas en Colombia, como el reciente cautiverio de 33 días de su colega francés Roméo Langlois.

"La idea es proteger a los periodistas que trabajan para medios extranjeros, como nos ha enseñado el caso de Roméo Langlois. Los periodistas internacionales no estábamos preparados para una cosa como ésta, debemos podernos preparar para poder reaccionar juntos en líneas comunes y saber qué hacer", comentó.

Langlois cayó en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) el 28 de abril, cuando realizaba un reportaje junto al Ejército y la Policía sobre sus tareas de lucha contra el narcotráfico en el sur de Colombia.

"La particularidad colombiana obliga a que la APIC tenga una singularidad más, que es la posibilidad de poder ayudar con unos cursos para periodistas que cubren el conflicto armado" en materia de Derecho Internacional Humanitario (DIH), supervivencia y primeros auxilios, agregó.

Asimismo, está previsto que los miembros de APIC puedan compartir equipos "costosos pero útiles" como cascos y chalecos antibalas, así como condiciones más flexibles en los trámites migratorios y de seguros.

En sus primeras semanas de vida, la APIC congrega ya más de cincuenta periodistas freelance, corresponsales y trabajadores de medios extranjeros, todos identificados con un carné que les reconoce como prensa internacional.

Bruno remarcó que otro objetivo es celebrar encuentros periódicos con personajes de entidades estatales y de la sociedad civil para tratar temas de interés mundial, alejados de la estricta actualidad, así como velar por la libertad de prensa.

Para ello, la asociación se coordinará con otras organizaciones existentes, como la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), Reporteros Sin Fronteras (RSF) y la Federación Colombiana de Periodistas (Fecolper), con quienes irá "de la mano" y de quienes recibirá "consejos y sabiduría".

"Un ejemplo es cuando la FLIP hace señalamientos en ayuda de periodistas en dificultades, amenazados. La idea es poder sumar nuestra voz para ayudar a estos periodistas regionales, que son los que ayudan a los internacionales cuando viajamos", comentó Bruno, que observó que la APIC puede ayudar a "saldar esta deuda".

De acuerdo al informe de 2011 de la FLIP, los comunicadores colombianos de las regiones, donde el conflicto está más presente, trabajan en un clima de miedo y autocensura.

En lo corrido del año han sido asesinados por sicarios dos periodistas locales, mientras que en 2011 sólo se registró un muerto y se evidenció un aumento de las amenazas.