El Gobierno chipriota no renunciará a su bajo impuesto de sociedades, que le ha permitido atraer a un buen número de empresas extranjeras, aunque sus socios europeos se lo demanden dentro de las negociaciones para recibir asistencia financiera, afirmó hoy el ministro de Finanzas, Vassos Shiarly.

En una rueda de prensa, Shiarly defendió la importancia que tiene para la economía del país ese reducido tipo del 10 % que aplica a las compañías.

El aumento del impuesto de sociedades fue uno de los caballos de batalla en el rescate europeo de Irlanda, cuya imposición del 12,5 % era vista por otros socios como una competencia desleal.

Finalmente, el Gobierno de Dublín consiguió mantener su postura y Chipre espera hacer lo mismo.

Shiarly manifestó hoy su confianza en que Europa no le plantee dicha demanda y aseguró no estar preocupado por las condiciones que los socios puedan exigir al país a cambio de su ayuda financiera.

El ministro de Finanzas se mostró abierto a una posible revisión de la actualización automática de los salarios que rige en Chipre, un mecanismo en vigor en una minoría de Estados miembros y que ha sido criticado por Bruselas.

La "troika" formada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional se encuentra actualmente en Chipre analizando las necesidades del país, que algunas fuentes estiman en torno a los 10.000 millones de euros, principalmente para hacer frente a la recapitalización de sus bancos.

Shiarly dijo hoy confiar en que cuando se abran formalmente las negociaciones sobre el préstamo, Europa tenga en cuenta a la hora de establecer los términos el precio "muy alto" que los bancos chipriotas asumieron en la quita de la deuda griega acordada por los acreedores internacionales.

"Nuestra economía no habría tenido mayores problemas más allá de los que tienen otros países de Europa si no hubiese sido por lo ocurrido en otro país de la zona euro", recordó en referencia a la vecina Grecia.

Según el ministro, las entidades del país en posesión de bonos soberanos griegos registraron unas pérdidas de unos 4.200 millones de euros como consecuencia del programa de recorte de la deuda helena pactado con el sector privado.

Ese precio fue "injusto", según Shiarly, dado que si el reparto de la carga se hubiese compartido en la UE en función del PIB, a Chipre sólo le habrían correspondido unos 200 millones.

"Este era un problema europeo. Creo que deberíamos haber repartido esa pérdida entre todos, de forma solidaria", subrayó.

Chipre, que asumió el 1 de julio la Presidencia rotatoria de la Unión, sigue a la espera de poder obtener un préstamo bilateral de Rusia, que podría sumarse a la ayuda europea y servir para que esta sea más limitada.

Shiarly aseguró que si finalmente Moscú accede a dar financiación al país, éste discutirá su decisión final con sus socios de la eurozona.

El ministro no quiso hoy señalar la cantidad que el país podría solicitar a los fondos de rescate europeos.

En todo caso, dejó claro que el problema principal del país reside en los bancos y señaló que el Estado no necesita fondos adicionales para este año.

Chipre tiene un problema de liquidez a corto plazo, pero debería poder hacer frente a la situación por sí mismo, según Shiarly.