El estadounidense Tyler Farrar terminó la quinta etapa del Tour de Francia ensangrentado y furioso. También tuvo que ser apartado a la fuerza del rival al que le echó la culpa por su tercera caída en igual número de jornadas.

Ante la mirada atónita de propios y extraños, Farrar arrojó su bicicleta y se dirigió al autobús de Argos-Shimano, el equipo de su oponente Tom Veelers. "Eso no lo hace a nadie", le espetó Farrar.

Ciclistas de Argos Shimano debieron sacar a Farrar del autobús mientras los empleados de Garmin-Sharp, el equipo de Farrar, se encargaron de llevárselo a su propio vehículo que estaba estacionado cerca.

Tanto Farrar como el director de su equipo Jonathan Vaughters no se refirieron al arrebato del estadounidense. Roy Curvers, un corredor holandés de Argos-Shimano, dijo que Farrar fue a buscar a Veelers.

"Quería hablar con Tom, le dijo que eso no se hace en un sprint, pero ignoro de qué estaba hablando", dijo Curvers.

Farrar, quien no cuenta con victorias esta temporada, llegó el Tour con expectativas de repetir un triunfo de etapa, como el que logró el año pasado.