Las autoridades argelinas han optado por celebrar hoy el 50 aniversario de la independencia de Francia con grandes manifestaciones de patriotismo, música y danzas, en una jornada en la que han brillado por su ausencia los discursos políticos.

El presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, dio el pistoletazo de salida de las celebraciones a las 12 de la noche en la emblemática población de Sidi Fredj, a 30 kilómetros al este de Argel, y donde desembarcaron las primeras tropas francesas de ocupación, el 14 de junio de 1830.

A lo largo de la jornada, acompañado de ministros y altos dirigentes del régimen, Buteflika mostró sus respetos a las víctimas de la guerra de independencia (1954-1962) en el imponente monumento levantado a los mártires.

Asimismo, presidió una ceremonia militar en el Ministerio de Defensa, en la que se otorgaron ascensos a varios oficiales.

En los tres eventos, tanto el jefe de Estado, como el resto de responsables se limitaron a hacer acto de presencia sin hacer declaraciones o discursos.

Paralelamente a los actos oficiales de la capital, las principales ciudades del país han acogido macroconciertos con motivo de la fiesta de hoy, dedicada a la independencia y también a la juventud.

Estrellas internacionales del pop árabe como la cantante libanesa Elissa, que actuó en Constantina, o nacionales, como los intérpretes de rai Cheb Raduan o Cheb Milad que actuaron anoche en la capital argelina, han sido los platos fuertes de estas celebraciones que se prolongarán todo un año.

Con motivo de la cita, Buteflika concedió una amnistía para un millar de presos y se ha acuñado una nueva moneda de 200 dinares (unos dos euros), con el símbolo del cincuentenario.

La única televisión del país (estatal) ha dedicado la jornada a recordar la independencia y ensalzar a los héroes de la guerra de descolonización, así como los logros y avances de este medio siglo, entre los que ha destacado los derechos de la mujer, la mejora de infraestructuras, el desarrollo del Ejército o el pluralismo informativo.

Las voces discordantes en este país norteafricano, el único que hasta ahora ha pasado sin sufrir los cambios desatados por la ola de levantamientos populares en otros países árabes, apenas se han escuchado.

Según denunció la ONG argelina Comisión Nacional para la Defensa de los Derechos de los Parados, al menos 40 activistas que pretendían manifestarse por el "derecho de los trabajadores a un trabajo digno", fueron detenidos en Argel por las fuerzas de seguridad.

Por su parte, el dirigente del partido islámico moderado Movimiento de la Sociedad por la Paz (MSP), Abu Yerra Soltani, declaró en un mensaje de vídeo difundido por la web oficial de su grupo, que ya "no hay legitimidad histórica tras 50 años de independencia".

En una declaración grabada, el líder de este partido, que siempre se ha movido entre el Gobierno y la oposición, pidió una "transición inmediata y tranquila" desde la "legitimidad histórica y revolucionaria" a la "legitimidad popular y constitucional" en la que el pueblo elija a sus líderes.

Sultani, el gran perdedor de las elecciones legislativas del 10 de mayo, en las que la corriente islámica no sólo no aumentó su peso en Parlamento, sino que perdió escaños, sostiene que los resultados fueron fraudulentos.

El dibujante del diario argelino El Watan, Hic (Baba Ahmed Hichami), eligió celebrar el cincuentenario con una enorme bandera de Argelia, que ocupa toda la viñeta.

El color verde del estandarte lo dan los uniformes de unos militares, el color blanco, las chilabas de religiosos extremistas, y el rojo de la media luna y la estrella, el sombrero de unos ciudadanos argelinos que miran con preocupación y asombro a los militares e integristas religiosos que los rodean por todas partes.