La Comisión Ballenera Internacional (CBI) rechazó el jueves la petición de Dinamarca de incrementar la cuota de caza de ballenas en Groenlandia para la subsistencia de su población aborigen.

La propuesta, que buscaba el incremento de la caza a 1.300 ballenas para los próximos seis años, fue rechazada por 34 países, entre ellos el bloque latinoamericano, India y Gabón durante la convención anual de la CBI que se celebra hasta el viernes en esta capital. Otras 25 naciones votaron a favor y tres se abstuvieron.

Los delegados de Dinamarca lamentaron la decisión.

"Países irresponsables se excedieron en sus responsabilidades", se quejó la delegada danesa Amalie Jessen.

Leif Fontaine, también de la delegación de Dinamarca, señaló en tono enérgico: "Regresaremos a nuestro país y analizaremos si nos retiramos de esta locura; reflexionaremos sobre esta decisión en nuestro país".

Para el Centro de Conservación de Cetáceos fue una decisión histórica y positiva al considerar que en la propuesta danesa se incluía las ballenas de tipo aleta, una de las especies más amenazadas.

La caza de ballenas en esa región tiene "un gran componente comercial y es valioso que para la decisión se tomó en cuenta ballenas en peligro", destacó Jose Truda Palazzo, miembro de ese centro.

La decisión implica que ahora Groenlandia no tendrá cuotas de caza de ballenas para su población aborigen, ya que la anterior — que permitía cazar hasta 760 ballenas en cuatro años — vence este año.

La preocupación radica, entonces, en que Dinamarca adopte decisiones unilaterales e imponga su propia cuota de caza de ballenas.

El delegado de Panamá Tomas Guardia comentó que tras la decisión, "hay un vacío en cuanto a las cuotas de Groenlandia", que tendrá que escoger entre dos alternativas: "suspender su caza de ballenas o unilateralmente seguir con ella fuera de la regulación internacional".

Por su parte, el delegado de México, Lorenzo Rojas Bracho, reconoció las dificultados propias de la geografía y el aspecto cultural de Groenlandia, sin embargo defendió el voto latinoamericano en contra, al tiempo en que solicitó a Dinamarca mayor información a fin de revaluar su petición en próximas reuniones.

La Sociedad Mundial para la Protección Animal (WSPA, por sus siglas en inglés) también elogió la decisión de la CBI.

"Mientras las empresas balleneras de este país (Dinamarca) continúen vendiendo la carne de ballena en supermercados y restaurantes llegando al sector turístico de Groenlandia no puede considerarse esto dentro de la definición de caza de subsistencia", planteó Marcela Vargas, gerente de programas de la WSPA.

Groenlandia es una región autónoma de Dinamarca.

La CBI renovó el martes cuotas de caza de ballenas con fines de subsistencia para grupos aborígenes de Alaska, el noreste de Rusia y la isla caribeña de San Vicente y las Granadinas. Se trató de una petición conjunta de los Estados Unidos y Rusia para establecer límites de captura de ballenas de cabeza arqueada.

Esas cuotas fueron aprobados pese a objeciones de naciones latinoamericanas a la pesca de ballenas en el Caribe.

Un día antes, la Comisión rechazó una propuesta que había sido impulsada desde hace más de 10 años por la mayoría de los países latinoamericanos y europeos, además de Estados Unidos y Austria, para crear un santuario ballenero en el Atlántico Sur.

La iniciativa pretendía conformar un espacio para proteger las ballenas que llegan a aguas suramericanas y migran hacia los océanos de otros países de la región.

Por su parte, Corea del Sur anunció el jueves que planeaba reanudar la caza de ballenas para propósitos de investigación, lo que provocó protestas inmediatas de naciones que prohiben esa caza y grupos ambientalistas que sospechan que se trata de una fachada para la pesca comercial.