La presencia de llamados a un boicot y otros actos desestabilizadores en la víspera de los primeros comicios en Libia desde el derrocamiento del añejo dictador Moamar Gadafi suscitaron el temor de violencia electoral.

Esa inquietud tuvo su primera confirmación el viernes cuando un vocero del Consejo Nacional de Transición informó que había sido derribado un helicóptero que transportaba material electoral y que murió un trabajador de la comisión electoral.

El vocero del consejo Saleh Darhoub dijo que el aparato fue atacado cuando sobrevolaba el aeropuerto de Benina en las afueras de Bengasi. Calificó a los atacantes como "enemigos de la revolución", pero afirmó que el ataque no impedirá las elecciones.

El ataque tuvo lugar un día después que ex combatientes rebeldes del este de Libia cerraron tres refinerías petroleras para presionar al Consejo a que cancele las elecciones aduciendo una distribución no equitativa de escaños entre las regiones libias.

Las elecciones del sábado para designar a un parlamento de transición con 200 miembros se propone culminar un proceso desordenado de nueve meses después de una guerra civil en 2011 que dejó ruina y que terminó en octubre con la muerte de Gadafi.

El gobierno de Gadafi dejó al país profundamente dividido en términos regionales, tribales e ideológicos.

El parlamento elegirá a su vez a un nuevo gobierno de transición que reemplace al designado por el Consejo Nacional de Transición que encabezó a los rebeldes durante la guerra de ocho meses y mantuvo el poder tras su fin.

Muchas personas en el oriente petrolero de Libia se sienten desairadas por las leyes electorales del consejo, basadas supuestamente en la población, que le asignan a esa región un tercio de los escaños legislativos, mientras el resto es para la zona occidental que comprende Trípoli y el sur desértico con escasas comunidades.

"No queremos que Trípoli gobierne toda Libia", dijo Fadlala Haroun, un ex comandante rebelde en la capital de la región oriental, Bengasi.

En la noche del jueves, varios ex combatientes rebeldes del oriente cerraron tres refinerías petroleras en las localidades orientales de Ras Lanouf, Brega y Sidr para exigirle al gobierno de transición la cancelación de los comicios, dijo Haroun. Agregó que los milicianos bloquearon la principal carretera costera entre el este y el oeste.

Haroun advirtió que los simpatizantes del boicot tomarán las calles el día de las elecciones para "impedir que la gente vote, porque esta es una elección que sirve a quienes nos robaron la revolución". Descartó tomar las armas, pero cuando se le preguntó cómo impediría la votación, dijo: "Ya veremos mañana".

En el oeste habían también muchos insatisfechos con un decreto del consejo gubernamental que quita al próximo parlamento la redacción de la nueva Constitución y la deja para unos comicios posteriores.

"Quieren debilitar al nuevo parlamento después de sus fracasos en los últimos meses", dijo Yassar al-Bashi, candidato del Partido Libios Libres.

Unos 2,8 millones de personas, de más de tres millones aptas para votar, se han registrado para la votación.