El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó hoy una resolución en la que amenaza con sanciones contra los islamistas relacionados con Al Qaeda en Mali, pero decidió aplazar por el momento su respaldo a una fuerza de paz de la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO) en ese país.

Aprobada por unanimidad, la resolución exhorta a todos los Estados miembros de la ONU a que presenten al comité de sanciones que el organismo dedica a la red terrorista "los nombres de personas, grupos, empresas y entidades asociadas con Al Qaeda en la región del Sahel y particularmente en el norte de Mali".

La lista de sancionados por ese comité del Consejo está compuesta casi en su totalidad por personas y entidades relacionadas con la guerra en Afganistán.

El texto, que contempla acciones dentro del capítulo VII de la carta de Naciones Unidas, insta además a todos los grupos rebeldes de Mali a que "se abstengan de cualquier forma de asociación con Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y a que combatan la amenaza que plantean los grupos terroristas en Mali".

Sin embargo, el Consejo de Seguridad evitó por el momento respaldar el despliegue de la fuerza propuesta por la CEDEAO, compuesta por 3.300 militares, para ayudar a las autoridades malienses a recuperar de los rebeldes islamistas el control territorial del norte del país.

La CEDEAO y la Unión Africana (UA) tienen lista esa fuerza de paz para entrar en el país en cuanto reciba la autorización de la ONU, pero por el momento el Consejo de Seguridad expresó en la resolución, presentada por Francia, su "disposición a seguir examinando la solicitud".

Pide, sin embargo, que se facilite "información adicional sobre los objetivos, medios y modalidades del despliegue previsto y otras posibles medidas", entre los que preocupa principalmente la ayuda financiera que se necesitará para la misión.

Para el embajador francés ante la ONU, Gérard Araud, la resolución adoptada es "un primer paso" en el apoyo internacional a la fuerza de paz de los países del África occidental.

"La resolución prueba que, si es necesario, no solo Francia se movilizará para ayudar a Mali, sino también el Consejo de Seguridad, que apoyará a la CEDEAO y la UA a poner en marcha una solución global a la crisis maliense", dijo Araud tras la aprobación del texto.

El diplomático francés alertó, sin embargo, de que el máximo órgano internacional de seguridad "no va a dar carta blanca a la CEDEAO", sino que "antes tenemos que recibir el concepto de la operación y su estrategia política", algo que la organización regional puede presentar en los próximos diez días.

El texto alerta además a los grupos radicales islámicos de que su declarada guerra contra los mausoleos de la histórica ciudad de Tombuctú puede acabar en manos de la Corte Penal Internacional (CPI), al considerar que su destrucción puede considerarse "un crimen de guerra".

La organización radical Ansar al Din considera que las peregrinaciones a los lugares donde yacen enterrados santones musulmanes son prácticas heréticas.

La resolución condenó de nuevo el golpe militar sufrido por el país y la división territorial que está en marcha, al tiempo que alertó del empeoramiento de la situación humanitaria.

A finales del pasado marzo, grupos armados tuareg se hicieron con el control del norte del país expulsando a las autoridades centrales que, sumidas en una profunda crisis política desde el golpe de Estado del pasado 22 de marzo, se muestran incapaces de recuperar el control sobre esa parte septentrional de Mali.

Debido a estas circunstancias y a las continuas agresiones contra los monumentos históricos de Tombuctú, conocida como la ciudad de los 333 santos, la UNESCO decidió el pasado 28 de junio inscribir sus monumentos en la lista del patrimonio mundial en peligro.