La violencia en Siria ha llegado a niveles sin precedente, afirmó el jueves el jefe de la misión de observadores de las Naciones Unidas en el país, insistiendo que se debe observar una tregua a fin de que sus grupos reanuden su trabajo.

Unos 300 observadores de la ONU fueron enviados a observar imparcialmente los sucesos de violencia, pero se han quedado confinados en sus hoteles desde el 15 de junio debido al derramamiento de sangre.

"El aumento de la violencia, permítanme decirles, ha llegado a un nivel sin precedente, obstruyendo nuestra capacidad de observar, verificar, reportar al igual que asistir en el diálogo local", destacó el general noruego Robert Mood a los periodistas en la capital siria, Damasco.

Más de 14.000 personas han muerto desde que comenzó la revuelta en Siria en marzo del 2011, afirman los activistas.

Unos 200.000 sirios han escapado de su país, en busca de refugio a Jordania, Líbano y Turquía.