Una jueza federal aprobó el jueves un acuerdo de la compañía farmacéutica británica GlaxoSmithKline para pagar 3.000 millones de dólares por infracciones judiciales y civiles relacionadas a 10 fármacos, el mayor arreglo por fraude en el sector salud en la historia de Estados Unidos.

La cifra de dinero involucrado llevó a la jueza federal de distrito Rya Zobel a enfatizar en la corte que estaba teniendo problemas para entender los números.

GlaxoSmithKline se declaró culpable de haber promovido los populares antidepresivos Paxil y Wellbutrin para usos no aprobados.

Funcionarios de gobierno señalaron en la demanda original que la empresa promovió el Paxil como seguro de usar en niños y adolescentes, a pesar de que la Administración de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos no lo había aprobado para esos pacientes y que las pruebas clínicas de la compañía suscitaron preocupaciones sobre un incremento en el riesgo de suicidio.

Fiscales habían acusado que el fabricante de medicamentos promovió Wellbutrin para usos no aprobados que incluían el tratamiento de trastorno de déficit de atención, trastorno bipolar, obesidad, disfunción sexual y ansiedad cuando no se comprobó que fuera seguro y efectivo para esos usos.

La compañía admitió además que no reportó al gobierno algunos problemas de seguridad con Avandia. En 2010, el medicamento para la diabetes fue restringido en Estados Unidos y prohibido en Europa después que se descubrió que incrementaba agudamente el riesgo de ataque cardiaco e insuficiencia cardiaca congestiva.

El abogado defensor Geoffrey Hobart y la fiscal federal asistente Sara Bloom rechazaron hacer comentarios de inmediato al terminar la audiencia del jueves.

Un vocero de GlaxoSmithKline se refirió más tarde a comentarios realizados el lunes por el director ejecutivo de la compañía, sir Andrew Witty, quien dijo entre otras cosas que la empresa ha aprendido "de los errores que se cometieron".

Cuando el gobierno anunció el arreglo el lunes, el subsecretario de Justicia de Estados Unidos James M. Cole lo calificó como histórico, diciendo que envió una advertencia clara a cualquier compañía que elija violar la ley.