Un ex general de alto rango de la Policía Nacional colombiana acusado de recibir incentivos para ayudar a las bandas de narcotráfico en su país por casi una década compareció por primera vez el jueves ante un tribunal estadounidense.

Mauricio Santoyo Velasco fue jefe de seguridad del entonces presidente colombiano Alvaro Uribe de 2002 a 2005 y también comandante de una unidad antiterrorista en Medellín a finales de la década de 1990.

Pero los fiscales estadounidenses dicen que de 2000 a 2008 recibió una serie de sobornos que perjudicaron los esfuerzos contra el narcotráfico en Estados Unidos y Colombia.

En una audiencia inicial realizada el jueves en una corte federal de distrito en Alexandria, el abogado defensor John Zwerling renunció al derecho de su cliente a una audiencia de detención. Agregó que, aunque su defendido fuese liberado de reclusión penal, sería detenido inmediatamente por las autoridades de inmigración.

Zwerling dijo tras la audiencia del jueves que si su cliente puede obtener algún tipo de visa, podría entonces solicitar una audiencia para fijar una fianza para que Santoyo pueda esperar el juicio en libertad.

Santoyo será encausado formalmente el viernes, y Zwerling dijo que su cliente se declarará inocente. Zwerling se negó a dar detalles sobre el caso argumentando que aún no ha podido revisar la evidencia y hasta ahora solamente ha reunido brevemente con Santoyo.

Oscar Rodríguez, abogado de Santoyo con sede en Florida, viajaba el jueves y no fue posible localizarlo para solicitar su comentario.

El fiscal Michael Ben'Ary no quiso hacer comentarios después de la audiencia del jueves, pero dijo al juez que el gobierno federal desea que Santoyo permanezca detenido antes del juicio.

Los cargos federales contra Santoyo fueron revelados el mes pasado, y el martes se entregó a las autoridades colombianas para su extradición. La audiencia del jueves en Alexandria atrajo a un gran contingente de medios de habla hispana.

Específicamente, el cargo de asociación delictuosa para exportar cocaína a Estados Unidos en contra de Santoyo alega que él informó a los traficantes sobre las investigaciones y las intervenciones telefónicas, llevó a oficiales corruptos bajo su mando y realizó sus propias intervenciones para recabar información de ayuda para los narcotraficantes. A cambio, Santoyo presuntamente recibió "sobornos cuantiosos".

Uno de los grupos a los que Santoyo supuestamente ayudó es conocido como Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), una organización ilegal paramilitar de extrema derecha que Estados Unidos clasificó como organización terrorista. De acuerdo con la acusación, las AUC son responsables de cientos de asesinatos.

Los cargos aseguran que las AUC y otros grupos de tráfico de drogas ayudados por Santoyo llevaron toneladas de cocaína a Estados Unidos.

El caso contra Santoyo forma parte de una tendencia creciente del Departamento de Justicia, y especialmente de la oficina del fiscal federal para el Distrito Este de Virginia, Neil MacBride, de procesar casos de narcotráfico internacional al arrestar a extranjeros que operan fuera de territorio estadounidense.

El Departamento Estadounidense Antidrogas (DEA), que el año pasado indicó que cuenta con agentes en 66 países trabajando en casos internacionales, ha informado que procesos como este reflejan un esfuerzo a conciencia para ir en contra de narcotraficantes en sus propios países.