El Senado de Paraguay aprobó hoy la entrada en vigor del Impuesto a la Renta Personal (IRP), que el Ejecutivo impulsa desde 2005, y que será implementado este mismo año luego de que la Cámara de Diputados también hiciera lo propio.

El Senado aprobó ese proyecto en su sesión semanal con el voto a favor de 38 legisladores, uno en contra y ante la ausencia de otros seis parlamentarios, confirmó a Efe un portavoz de ese hemiciclo.

"Su carácter redistributivo convierte al IRP en una herramienta esencial para cerrar las brechas sociales en Paraguay, que es el segundo país con mayor desigualdad en Suramérica, donde el 32,4 % de la población vive en situación de pobreza y el 18 % en la indigencia", expresó hoy el Ministerio de Hacienda en un comunicado emitido antes del tratamiento de ese asunto.

"El IRP es el pilar de los sistemas tributarios modernos y, sin embargo, el nuestro es el único país de la región que no lo tiene", resaltó.

El proyecto de ley será remitido ahora al Poder Ejecutivo para su promulgación, una semana después de que el nuevo presidente paraguayo, Federico Franco, expusiera a los directivos del Parlamento la necesidad de la aplicación de ese impuesto.

El Senado había pospuesto el 21 de junio último el análisis del proyecto, un día antes del juicio político en el que decretó la destitución del presidente Fernando Lugo, que fue sustituido por Franco, su exvicepresidente.

El IRP es una iniciativa de la Administración de Nicanor Duarte (2003-2008) en el marco de un acuerdo de asistencia del Fondo Monetario Internacional, pero el Legislativo lo ha ido posponiendo desde 2005.

Desde su asunción en agosto de 2008, Lugo ha seguido intentando ponerlo en marcha, y para facilitarlo el proyecto que hoy aprobó el Senado garantiza que los ingresos que genere el IRP se utilizarán para "inversiones físicas" y no para cubrir gastos corrientes, según el Ministerio de Hacienda.

La normativa prevé una aplicación gradual del impuesto para que en una primera etapa afecte a unos 10.000 contribuyentes con ingresos anuales equivalentes a 120 salarios mínimos (unos 46.000 dólares), que se gravarán con un 10 por ciento.

Finalmente, el IRP se aplicará a quienes perciban 60 salarios mínimos anuales, también con una deducción del 10 por ciento.

Sus detractores consideran que afectará a los de menor ingreso económico y dudan de la capacidad del Estado -cuyo mayor nivel de gastos estriba en gastos corrientes- para sanear el sistema fiscal.

En 2011, el Estado paraguayo ingresó un total de 13,18 billones de guaraníes (3.125 millones de dólares, al cambio medio anual) en impuestos y tasas aduaneras, según datos de Hacienda.

El principal aporte correspondió al Impuesto al Valor Agregado (IVA), con un 52,26 por ciento del total, mientras que los ingresos tributarios por las principales actividades económicas en Paraguay, agricultura y ganadería, representaron el 0,45 por ciento, y los de las empresas, el 19,26 por ciento.