El ministro boliviano de Trabajo, Daniel Santalla, viajó hoy a la región andina de Potosí para negociar la liberación de cinco empleados de la minera canadiense South American Silver retenidos por indígenas que reclaman la expulsión de esa compañía de su territorio.

Santalla y el viceministro de Cooperativas, Tiburcio Aguilar, se dirigen al pueblo de Malku Khota, en el norte de Potosí, a 350 kilómetros al sur de La Paz, para dialogar con los indígenas sobre sus demandas y lograr la liberación de los cinco rehenes, confirmó a Efe una fuente del ministerio de Trabajo.

Los secuestrados son tres ingenieros, un técnico y un chófer que están en manos de un "ayllu" (clan indígena) del norte de Potosí, región fronteriza con Chile y Argentina.

Dos de los ingenieros están cautivos desde hace ocho días en una de las comunidades de Malku Khota, donde opera la minera canadiense, mientras que los otros tres empleados fueron retenidos el lunes en un lugar aledaño, explicó a Efe el representante de la Defensoría del Pueblo en Potosí, René Arroyo.

Arroyo logró conversar con los tres últimos y verificó que están "en condiciones aceptables" y con "cierta tranquilidad".

Agregó que la Defensoría envió un equipo a la comunidad donde están los dos ingenieros para ver si requieren asistencia médica.

La gobernación de Potosí también ha enviado una delegación a la zona para abogar por la liberación de los rehenes.

La minera canadiense realiza desde 2007 exploraciones en esa región para evaluar su potencial en plata e indio, que son los minerales mayoritarios, aunque también hay oro en porcentajes reducidos que los indígenas quieren explotar por su cuenta.

Los nativos también piden que se libere a su dirigente Cancio Rojas, que está con arresto domiciliario en la ciudad de Potosí, acusado de haber secuestrado y torturado semanas atrás por varios días a otros indígenas y policías, un hecho vinculado a este mismo conflicto.

El ministerio de Gobierno ha enviado policías desde tres regiones a la zona aunque por ahora ha descartado una intervención.

Los ingenieros que están cautivos por más tiempo hablaron este miércoles por teléfono con sus familiares y pidieron a las autoridades una solución pacífica al conflicto cuanto antes.

La esposa de uno de ellos, María Teresa Soliz, dijo a Efe que los ingenieros están "bien", pero "están angustiados" y pidió al Gobierno que dialogue con los indígenas.