El hombre que mató este miércoles a cuatro personas, antes de suicidarse cuando iba a ser desahuciado en una vivienda de la localidad de Karlsruhe, en el suroeste de Alemania, era un ciudadano francés de 53 años de edad procedente de la región de Alsacia, informó hoy la policía.

Un portavoz policial señaló además que los encargados de investigar ahora el caso tratan de averiguar de dónde proceden las armas que se encontraban en su poder: dos pistolas, una escopeta de cartuchos, un fusil y una granada.

Sus cuatro víctimas mortales fueron el procurador que iba a ejecutar el desahucio, el cerrajero que le acompañaba, el nuevo propietario del inmueble y la anterior dueña, que era además la compañera sentimental del autor de los disparos.

La policía señaló hoy que los investigadores, a la espera de los resultados de las autopsias, sospechan que el autor del múltiple crimen mató a su compañera sentimental antes de recibir a los implicados en el desahucio, con los que tenía cita y a los que esperaba.

El portavoz de la policía local, Roland Lay, explicó horas después de los hechos en una rueda de prensa que el hombre que cometió los asesinatos no tenía antecedentes por violencia o agresiones, pero que actuó de manera planificada y tenía intención de matar.

Lay calificó los hechos ocurridos en este ático de un barrio residencial de "tragedia horrible" y aclaró que no se podía contar con que el asesino "se fuese a comportar de esa manera".

Los hechos arrancaron poco después de las ocho de la mañana (06.00 GMT), cuando el procurador, el cerrajero, el nuevo dueño, la antigua propietaria y un trabajador social acudieron al domicilio del autor de los disparos.

El hombre, al parecer aficionado a la caza, hizo pasar a las cinco personas al salón y en un momento se retiró a una habitación aneja para reaparecer con una pistola, según el relato policial.

A continuación, le disparó dos tiros al procurador en la pierna por no acceder a sentarse en el sofá y obligó al cerrajero a maniatar al herido y al nuevo propietario con unos cables.

La policía cree que el cerrajero trató entonces, en un momento de descuido del asesino, de sustraerle el arma, pero fue descubierto por el inquilino, que le disparó cinco tiros.

Luego el autor de los disparos decidió soltar al trabajador social -el único superviviente de la tragedia y testigo de lo ocurrido- con el único objetivo de que alertase a las fuerzas de seguridad sobre su plan.

El trabajador social explicó a las fuerzas de seguridad que, nada más salir del domicilio, pudo oír cinco disparos.

Una unidad del Comando de Operaciones Especiales (SEK) asaltó el domicilio a mediodía (10.00 GMT), para descubrir que los cuatro retenidos habían sido ejecutados de un tiro en la cabeza -salvo la mujer, que recibió un impacto en el pecho- y que el hombre se había suicidado disparándose con una escopeta en la cabeza.

La policía asaltó la vivienda al percibir olor a quemado -el autor de los disparos trató de provocar un incendio prendiendo fuego a una alfombra- y tras tratar infructuosamente durante horas de contactar con el inquilino armado.

Las fuerzas de seguridad desplegaron un importante dispositivo en la zona, incluido un helicóptero; mantuvieron acordonada la zona afectada por el tiroteo y el secuestro durante horas; y evacuaron dos colegios y una guardería cercanos.