El tercer tenista del mundo, el suizo Roger Federer, selló hoy su pase a las semifinales de Wimbledon al derrotar en una hora y 32 minutos (6-1, 6-2 y 6-2) al ruso Mikhail Youzhny, vigésimo sexto cabeza de serie del torneo.

Federer disputará previsiblemente la semifinal frente al número uno del mundo, el serbio Novak Djokovic (dos sets por delante del alemán Florian Mayer en su choque de cuartos), en un duelo que sería una final anticipada del torneo, dada la ausencia en la parte baja del cuadro del español Rafael Nadal, hasta ahora número dos del mundo, que cayó contra pronóstico en la segunda ronda.

El suizo saltó a la hierba de la pista central, presidida hoy por el príncipe Guillermo y su esposa, Catalina Middleton, aparentemente recuperado de los problemas de espalda que entorpecieron su juego en la cuarta ronda, frente al belga Xavier Malisse.

El suizo, seis veces campeón en el All England Club, atormentó desde el inicio del choque con su primer servicio al ruso, que veía además cómo el número tres del mundo le remataba desde la red cuando los intercambios se alargaban demasiado.

Youzhny conoce bien a Federer, ya que se ha enfrentado a él hasta en catorce ocasiones, incluido el partido de hoy, con un resultado abrumador para el ruso: Ha perdido siempre y solo le ha ganado tres sets en doce años, desde que jugaron por vez primera en la superficie dura de Estocolmo, en 2000.

El moscovita, cuyo mejor resultado en un Grand Slam son las semifinales en Estados Unidos, que alcanzó en 2006 y 2010, se presentaba por duodécima vez en Wimbledon, donde nunca ha logrado rebasar la frontera de la cuarta ronda.

En apenas 28 minutos, Federer, de 30 años y con 16 títulos de Grand Slam acumulados, solventó con autoridad un primer set en el que el ruso se vio obligado a perseguir desde el fondo de la pista las bolas envenenadas que lanzaba su rival.

La segunda manga no empezó mejor para Youzhny, que parecía abatido antes de tiempo en un encuentro en el que Federer, que desde el inicio del torneo ha expresado su intención de luchar por su séptimo título sobre la hierba de Londres, mostró su autoridad tras dos encuentros en los que había desplegado un juego dubitativo.

El número tres del mundo se impuso al resto al inicio del segundo set y dejó al ruso sin margen de maniobra y visiblemente abatido (lanzaba gritos hacia el cielo al perder algunos puntos).

Más allá de las tres bolas de partido que dejó pasar el suizo, la historia que parecía escrita antes de la tercer manga se cumplió sin sorpresas, y el suizo se deshizo con rapidez, como un mero trámite, de su rival, para plantarse en su séptima semifinal en el All England Club.