Sonya Thomas y Joey Chestnut, conocidos como "la Viuda Negra" y el "Mandíbulas", revalidaron hoy sus respectivos títulos de devoradores de perritos calientes o "hot dogs" al ganar la competición anual que se celebra en Conney Island en el Día de la Independencia de EE.UU.

Chestnut, un californiano de 28 años apodado "el Mandíbulas", se hizo por sexto año consecutivo con el premio de la categoría masculina, que asciende a 10.000 dólares tras comerse 68 perritos calientes, seis más que el año pasado, pero quedó por debajo de los setenta con que había estado entrenando.

Ésta ha sido la 97 edición de un concurso que cada año se celebra en Coney Island coincidiendo con la celebración del Día de la Independencia, está patrocinado por Nathan's Famous Restaurant y en él hoy participaron quince "devora-perritos" procedentes de Estados Unidos y Canadá.

Hasta el área del concurso se trasladó también el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, conocido por sus campañas en favor de la salud de los neoyorquinos.

En 2009 Chestnut, que junto a los 10.000 dólares recibió de nuevo el "Cinturón Internacional de Mostaza Amarilla", estableció el récord mundial engullendo 68 salchichas con sus respectivos bollos en diez minutos.

Thomas, una surcoreana de 45 años y apenas 47 kilos, se llevó los 10.000 dólares del premio al devorarse en apenas 10 minutos 45 perritos calientes, y cumplir así con su palabra de que hoy pensaba festejar su edad comiéndose el mismo número de panecillos y salchichas.

"La Viuda Negra", que se trasladó hasta Conney Island (Nueva York) desde Alexandria (Virginia), superó así su récord de haber ingerido en 2010 un total 41 perritos calientes en diez minutos, mientras que el año pasado se quedó en las cuatro decenas.

En segundo lugar quedó en la categoría femenina Juliet Lee, que se llevó el premio de 5.000 dólares por comerse 33 "hot dogs", mientras que en la masculina, Tim Janus, se llevó igual cantidad por devorar 52.

Antes de la competición de este día festivo, la ganadora dijo a Efe que competía en este concurso porque se siente estadounidense y "ésta es una tradición de este país, y el 4 de julio es un día para estar contento, relajado y disfrutar".

Thomas, que emigró de Corea del Sur a Estados Unidos hace quince años, connfesó que no se preparó de un modo especial para la ocasión, "porque en mi casa no tengo a nadie contra quien competir, así que no me ayuda de ninguna manera".