El escritor mexicano Sergio Pitol, Premio Cervantes 2005, se muestra preocupado ante la situación convulsa que vive su país al que no augura "un buen futuro", aunque confía en los jóvenes y que se cumpla su deseo de alcanzar una "sociedad civil mejor".

Pitol visita Madrid esta semana para participar en el ciclo de conferencias organizadas por la Universidad Veracruzana (UV), ubicada en el Golfo de México, con motivo de la presentación en España de la colección "Sergio Pitol traductor" y "Biblioteca Universitaria", dirigida por el propio autor.

Para el Premio Cervantes pocas actividades son "tan fértiles" para un escritor como la de traducción confesaba hoy a Efe en una entrevista en la capital española.

El trabajo de traductor que inició hace más de cuatro décadas le sirvió a este narrador y ensayista tanto para "fortalecer su trabajo de escritura" como para que la labor de creación se proyectase en sus traducciones "y no hacer solo calcos lingüísticos", es decir, trasladar a la lengua española "de una mejor manera" lo que autores italianos, rusos o húngaros o anglosajones querían contar.

Alrededor de una veintena de libros integran la colección "Sergio Pitol traductor" en la que ha "reordenado" el trabajo hecho a lo largo de muchos años y que integra títulos como "La vuelta de tuerca", de Henry James; "El ajuste de cuentas", de Tibor Déry; "El buen soldado", de Ford Madox Ford; "Emma", de Jane Austen, y "Diario de un loco", de Lu Hsun.

A partir de los años 60, Pitol emprendió un viaje por el mundo, sobre todo por Europa del Este, y fue en Barcelona donde tradujo obras para editoriales españolas como Seix Barral o Tusquets que ahora son recuperadas por la Editorial de la Universidad Veracruzana (UV).

Recuerda que ese periplo por el mundo y su conocimiento de varias lenguas le llevó a conocer "profundamente las literaturas de los países a los que iba", lo que le impulsó tanto a traducir a literatos célebres como Antón Chéjov o a autores rusos totalmente desconocidos.

Pero aunque adentrarse en la obra de escritores húngaros, ingleses, chinos, rusos o italianos enriqueció su vena creativa, Pitol atribuye la mayor influencia a aquellos a los que leyó con fervor por placer y reconoce como su maestro al pensador mexicano Alfonso Reyes.

Y son todos esos autores que "marcaron" a Pitol los que conforman la colección "Biblioteca Universitaria", de la Editorial de la Universidad Veracruzana, a modo de "autobiografía intelectual", señaló hoy el editor Agustín del Moral, quien acompañaba a Pitol en la entrevista además de su gran amigo Rodolfo Mendoza.

Esta colección es solo uno de los proyectos que Pitol dedica a los jóvenes, ya que como recordó hoy que buena parte de sus esfuerzos en los últimos años están dedicados a ellos.

Y afirma que tras el proceso electoral que acaba de vivir su país, el único "buen sabor de boca" es el que le ha dejado el movimiento juvenil mexicano, "la pasión con la que los jóvenes salieron a la calle", y les pide que no les invada "el efecto derrotista".

El autor aludía a las decenas de miles de jóvenes del movimiento Yo soy 132 que marcharon el pasado día 2 en la capital mexicana para protestar por lo que consideran un "gran número de anomalías, delitos electorales y hechos violentos" registrados en los comicios del pasado domingo.

En las elecciones presidenciales del domingo Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), superó el 38 por ciento de los sufragios, por delante del izquierdista Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), que logró el 31,7 % con el 95 por ciento escrutado.

El PRI regresará al poder tras 12 años alejado de él, una vez que concluya, en diciembre, el mandato del actual presidente de México, Felipe Calderón, lo que en opinión de Pitol conducirá al país a "una situación terrible", porque, agregó, en el proceso electoral ya se vio "que no habrá juego limpio".

Y aunque el escritor está afectado por una lesión que le provoca problemas de dicción, se muestra convencido de que lo único que puede hacer en una sociedad como la mexicana es "trabajar, trabajar y trabajar" con numerosos proyectos en marcha.

Lector voraz de la dramaturgia universal y apasionado de la ópera, Pitol juega con la mezcla de géneros en sus obras y ejemplo de ello son "El mago de Viena" (2005), "El arte de la fuga" y "El viaje", obras independientes que también se pueden leer como una sola y amplísima, subrayó a modo de invitación para conocer su obra.

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Por Mercedes Bermejo

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