Brasil está enfrentado cada vez más los efectos de la crisis económica internacional, principalmente en su industria, pero está más preparado para superarlos ahora que en 2008 gracias a sus elevadas reservas internacionales y a su mayor solidez fiscal, afirmó hoy el ministro brasileño de Hacienda, Guido Mantega.

"Tenemos ahora condiciones hasta mejores que en 2008, cuando también sufrimos los efectos de una crisis internacional", afirmó Mantega en un seminario con empresarios en Sao Paulo.

"Tenemos ahora más reservas, mayor solidez fiscal y más experiencia. Además de esas condiciones, estamos implantando reformas importantes en la economía brasileña que, independiente de la crisis, nos fortalecerán y nos prepararán para un nuevo ciclo de crecimiento", agregó el ministro.

Entre las reformas en curso para fortalecer la economía citó la reducción de los intereses, la política cambiaria más competitiva y los estímulos a la inversión y al consumo interno, así como la implantación de una nueva política tributaria, tras calificar a la actual como arcaica y perjudicial para la producción.

El ministro aprovechó la cita con los empresarios para pedirles que intercedan para que el Congreso vote una reforma tributaria que puede mejorar la competitividad de la industria, el sector que consideró como el más afectado por la crisis internacional.

"Lo ideal es que tengamos tan sólo un tributo nacional (en lugar de varios nacionales y regionales) y que ese tributo pueda ser reducido. La reforma tributaria va a aumentar nuestra competitividad", aseguró.

Según Mantega, la transformación actualmente en curso en la economía brasileña, "que no está siendo bien evaluada debido a que sus impactos no son inmediatos", preparará al país para un nuevo ciclo de crecimiento que puede ser del 5 por ciento anual a partir de 2013.

La economía brasileña creció un 2,7 por ciento en 2011, tras haberse expandido un 7,5 por ciento en 2010, y tanto el Gobierno como los economistas prevén que esa desaceleración proseguirá este año, para cuando se prevé un crecimiento de menos de 2,5 por ciento.

Mantega le pidió un voto de confianza a los empresarios y les recordó que en 2008 algunos terminaron aumentando sus inversiones pese a haber dudado inicialmente de la capacidad del país de superar la crisis de entonces.

"En aquella época los empresarios confiaron. Inicialmente no, pero vieron que las condiciones de Brasil eran favorables y que el Gobierno haría todo lo posible para superar la crisis", dijo.

El ministro admitió que, pese a que la crisis financiera que se originó en 2008 en Estados Unidos comenzó más fuerte, los efectos de la actual crisis ya son similares a los de entonces.

"Tenemos que estar conscientes de que estamos enfrentando una crisis bastante grave, que afecta más a la industria y que no va a ser solucionada en el corto plazo", afirmó.

El ministro agregó que para superar la crisis también hay que desmontar los proyectos en discusión en el Congreso para elevar los gastos con salarios y pensiones, así como ampliar el número de empresas que vienen siendo beneficiadas provisionalmente con la reducción de los impuestos laborales.