Pocos esperaban algo de los Mets esta temporada y muchos daban a los Filis como el favorito para un sexto título consecutivo en la división que comparten.

En el ombligo de la temporada regular, los dos rivales del Este de la Liga Nacional han intercambiado papeles en cuanto al orden jerárquico.

Nueva York es el equipo sorpresa que ha desafiado el agorero pronóstico de un último lugar, al mantener un récord por encima de .500 y seguir como escolta de los punteros Nacionales de Washington.

Filadelfia, en cambio, es la divisa que ahora sufre con las cosas que antes azotaban a los Mets.

Arrancar la campaña sin Ryan Howard y Chase Utley debido a lesiones resultó una losa demasiado pesada para salir a flote. Su mentado grupo de pitchers abridores, salvo Cole Hamels, ha sido el gran fiasco.

Cliff Lee, uno de sus tres ases de lujo, consiguió apenas su primera victoria de la temporada el miércoles, precisamente contra los Mets, una asombrosa racha de 13 salidas sin un solo triunfo.

Roy Halladay, la otra estrella de la rotación, había tenido un mediocre desempeño hasta que a fines de mayo fue colocado en la lista de lesionados por una dolencia en el costado derecho de la espalda.

Desde que Halladay quedó fuera, los Filis se han desinflado. Tras una derrota el martes en el estadio de los Mets, quedaron con su peor registro a mitad de temporada desde 1997. Al 1 de junio, tenían foja de 28-25 y estaban a dos juegos y medio del primer lugar, pero desde entonces han perdido de 21 de 29 partidos, el peor rendimiento en las mayores en ese lapso.

Su gerente Rubén Amaro Jr. tuvo que salir esta semana a desmentir que estén pensando en canjear al zurdo Hamels, agente libre al término de la campaña, antes de la fecha límite de cambios sin restricciones dentro de un mes.

La suerte de los Mets y Filis están entrelazadas desde el desenlace de la temporada de 2007, el año en que los de Nueva York dilapidaron una ventaja de siete juegos a falta de 17 por disputar en el Este. Filadelfia ha reinado en la división desde entonces.

Una y otra vez, el reporte de lesionados de los Mets conspiró en su contra. Carlos Delgado, José Reyes, Carlos Beltrán, Johan Santana, etcétera.

Inauguraron un estadio en 2009, justo en el peor momento, con sus dueños embarrados en la pirámide de Bernie Madoff, y los aficionados perdieron el interés de irlos a ver.

Antes, los Mets solían decir 'reaccionaremos cuando se recuperen Beltrán y Delgado'. Ahora son los Filis los que se llaman a la fe al indicar, 'ya verán cuando Howard y Halladay vuelvan'.

La sensación derrotista en torno a los Mets se acentuó al comenzar 2012, sobre todo cuando perdieron en la agencia libre a José Reyes, su popular campocorto que firmó con los Marlins de Miami, otro rival de división.

Todos los expertos les señalaron para quedar últimos, pero el mánager Terry Collins no se quedó de brazos cruzados y armó un equipo que ha competido con tesón para contrarrestar sus fisuras.

El pitcheo ha sido su principal fuerte. El venezolano Santana lanzó el primer juego sin hits de la franquicia luego de temerse que no volvería a ser el de siempre tras una operación de hombro que le costó todo el 2011. Con 12 victorias, incluyendo dos salidas consecutivas de un hit, el nudillista R.A. Dickey es el pitcher sensación de la temporada.

Las lesiones no han dejado de acosarles. Perdieron al abridor Mike Pelfrey (codo) por todo el año, mientras que titulares como el torpedero panameño Rubén Tejada, el receptor Josh Thole y el jardinero izquierdo Jason Bay han estado fuera.

Collins ha exprimido al máximo a un carrusel de jugadores desconocidos y secundarios, que suben y bajan: Kirk Nieuwenhuis, Jordany Valdespín, Mike Baxter, Omar Quintanilla, Ronny Cedeño, Mike Nickeas, Vinny Rotino, etc.

"Lo que más destaca de ese equipo es que se puede ver que juegan con ganas, que dan pelea en los 27 outs", dijo Charlie Manuel, el mánager de los Filis. "Cuando se tiene esa clase de actitud, jugando suelto, pues se puede lograr mucho más de lo esperado".

Los Mets siguen dando pelea por ser un equipo oportunista que hace sudar a los adversarios.

El mejor ejemplo lo dio Tejada, el sucesor de Reyes, en su primer turno al abrir una serie esta semana contra los Filis. Aunque fue sacado out con un elevado, Tejada obligó al pitcher Vance Worley a realizar 11 lanzamientos.

No por nada los Mets son el segundo equipo en las mayores (los Medias Rojas lideran) que más pitcheos recibe por bateador, con 3,93 al comenzar la jornada del miércoles.

También es el equipo número uno en la Nacional en cuanto a producir carreras con dos outs, con 178.

Esto finalmente ha logrado captar la atención de sus fanáticos. El primer juego de la serie ante los Filis atrajo 42.516 aficionados, la concurrencia más alta en los cuatro años del Citi Field.

"Es una energía diferente", dijo el tercera base David Wright, quien aparece entre los primeros en varios renglones ofensivos en la Nacional. "Uno se contagia con esa electricidad ... Con cada victoria vamos tomando más confianza".