El descubrimiento de rastros de un elemento radiactivo en la ropa que presuntamente utilizó Yasser Arafat en sus últimos días reavivó las teorías de la conspiración en torno a la misteriosa muerte de quien fue dirigente palestino por mucho tiempo.

Ese debate se reavivó después de que un laboratorio suizo dijera el miércoles que había descubierto rastros de polonio-210 en la ropa y otras pertenencias que facilitó la viuda de Arafat, Suha. La señora indicó al laboratorio que Arafat había utilizado esas prendas en sus últimos días.

Tales sucesos fueron difundidos primero por el canal Al Yazira que trasmite vía satélite.

La viuda de Arafat, que encargó los exámenes a un laboratorio suizo, solicitó la exhumación del cadáver de su esposo en tanto que el sucesor de Arafat autorizó de manera provisional la realización de la autopsia. Sin embargo, los expertos advirtieron que incluso tras la detección de la presencia de polonio-210, sería difícil conseguir respuestas sobre la causa de la muerte del dirigente palestino.

Arafat tenía 75 años cuando murió el 11 de noviembre de 2004 en un hospital militar francés. Arafat fue transportado por aire al hospital pocas semanas debido a que sufría una misteriosa enfermedad después de que Israel lo mantuviera confinado tres años en el complejo central del dirigente palestino en Cisjordania.

En aquel entonces, los médicos franceses dijeron que Arafat había fallecido de una apoplejía masiva. De acuerdo con los expedientes médicos franceses, Arafat sufrió inflamación, ictericia y una condición sanguínea conocida como coagulación intravascular diseminada, o CID.

Sin embargo, los expedientes no fueron concluyentes sobre las causas de la CID, que tiene muchos orígenes, como infecciones, colitis y alguna afección del hígado.

Expertos externos que revisaron los expedientes para The Associated Press tampoco lograron señalar la causa principal del fallecimiento.

La incertidumbre suscitó conjeturas sobre la causa de la muerte de Arafat, como la posibilidad de que tuviera SIDA que hubiera sufrido envenenamiento.

Muchos sectores del mundo árabe consideran que Arafat fue asesinado por Israel, que lo responsabilizaba de la sangrienta sublevación palestina a principio de la década de 2000.

Las autoridades israelíes en reiteradas ocasiones negaron que estuvieran implicadas en una mala acción contra Arafat y consideraron tonterías las teorías mas recientes sobre el deceso.

En entrevista efectuada el miércoles en Doha, Qatar, Suha Arafat dijo que estaba satisfecha de lograr un avance para determinar la causa de la muerte de su esposo.

"Primero estuve sorprendida, por supuesto, porque se trata de una sustancia tóxica muy peligrosa... que descubrieron", señaló la señora de Arafat a la APTN. "Sin embargo, me ha dado tranquilidad que estemos en la vía para conocer la verdad", apuntó.

Dijo que piensa que Israel, que posee un programa de armas nucleares — según la creencia generalizada_, era responsable de la muerte del dirigente palestino, pero se abstuvo de afirmarlo totalmente.

"No todo el mundo tiene acceso a materiales nucleares. Tenemos que hacer una investigación más profunda para conocer la verdad sobre la muerte (de Arafat), apuntó.

El polonio-210, según se sabe, causó en 2006 en Londres la muerte de Alexander Litvinenko, ex agente de la KGB que se volvió crítico del gobierno ruso. Litvinenko bebió té contaminado con la sustancia.

Francois Bochud, que dirige el Instituto de Física de Radiación en Lausana, Suiza, dijo a The Associated Press el miércoles que su laboratorio examinó las pertenencias que según la viuda fueron usadas por Arafat en sus últimos días, así como otras que no usó.

Suha Arafat afirmó que las pertenencias habían sido custodiadas en la oficina de su abogado en París después de la muerte de Arafat y que estuvieron allí hasta que Al Yazira acudió al laboratorio en nombre de la viuda a comienzos de año, agregó.

Los expertos hallaron lo que Bochud caracterizó como cantidades "muy pequeñas" de polonio-210, un isótopo que se halla naturalmente en el ambiente, pero que había cantidades superiores del mismo en la ropa interior de Arafat y la ropa que usó en el hospital, así como en las muestras de sangre y orina tomadas de las prendas.

Eso no significa necesariamente que Arafat hubiese sido envenenado, aclaró Bochud, aunque dijo que no era posible determinar la procedencia del polonio.

"Lo que se puede afirmar es que tenemos un nivel inexplicado de polonio y por lo tanto esto apunta claramente hacia la hipótesis de un envenenamiento, pero nuestros resultados claramente no son prueba de ningún envenenamiento", dijo Bochud en una entrevista telefónica desde Suiza.

Para Bochud, en las pertenencias de Arafat se encontró un nivel "elevado" de más de 100 milibecquerelios, una medida de la radiactividad. En muestras de control se detectaron alrededor de 10 milibecquerelios.

Según Bochud, la viuda de Arafat le dijo que guardó los objetos en la oficina de su abogado tras la muerte de su esposo, pero se desconoce por qué tardó tanto tiempo en hacerles pruebas.

En Cisjordania, el sucesor de Arafat, el presidente Mahmud Abbas, allanó el camino para la realización de la autopsia.

"La Autoridad Palestina estuvo y continúa totalmente dispuesta a cooperar y proporcionar todas las facilidades necesarias para revelar las causas verdaderas en torno a la muerte del fallecido presidente", señaló la oficina de Abbas en un comunicado.

"No existen motivos religiosos ni políticos que impidan una investigación sobre el particular, incluido un examen a los restos del fallecido gobernante a cargo de un organismo médico nacional confiable, a solicitud y con la aprobación de su familia", agregó.

El principal clérigo musulmán en los territorios palestinos, Mufti Mohammed Hussein, también dio luz verde a fin de disipar las posibles objeciones en la sociedad musulmana conservadora.

Aun con la aprobación de la esposa de Arafat y las autoridades religiosas, se desconocía que otras medidas eran necesarias para exhumar el cadáver del lugar donde fue sepultado, una tumba tipo mausoleo, en la ciudad de Ramala, en Cisjordania.

Las autoridades palestinas afirmaban desde hacía tiempo que Israel tenía los medios y los motivos para asesinar a Arafat, a quien acusaba de alentar ataques a tiros y atentados explosivos con atacantes suicidas, acciones que causaron la pérdida de cientos de vidas israelíes durante la sublevación.

Al tiempo de confinar a Arafat en su recinto central en Cisjordania, Israel impuso un control estricto en todo lo que ingresaba y salía del lugar.

El funcionario palestino Saeb Erekat se pronunció el miércoles a favor de una investigación sobre la muerte de Arafat.

En Israel, las autoridades desecharon las nuevas conjeturas en torno a la muerte de Arafat.

"Inventar teorías de una conjura (para acabar con Yasser Arafat) en base a supuesta evidencia es tan ridículo que corresponde a un canal de comedia, no a uno noticioso", señaló el portavoz del Ministerio del Exterior, Yigal Palmor. "Si hay sospechas en torno a su muerte (de Arafat), los médicos franceses lo sabrían y habrían dicho algo", apuntó.

Dov Weisglass, jefe del estado mayor del entonces primer ministro israelí Ariel Sharon, insistió en entrevista radiofónica que las autoridades israelíes jamás consideraron el asesinato de Arafat. De hecho, dijo, Sharon se opuso a esa opción por temor a que resultara en violencia generalizada.

Sharon "no creía que sería útil la eliminación física (de Arafat). Al contrario", expresó Weisglass a la Radio del Ejército.

Denis Gutierrez, doctor de alto rango en las fuerzas armadas francesas, dijo desconocer si los médicos franceses verificaron la presencia de polonio-210 en el organismo de Arafat cuando éste fue internado en el hospital militar de Percy, en Francia.

Gutierrez desconoce si se mencionó alguna vez la palabra envenenamiento por radiación en el informe secreto de 558 páginas sobre la muerte de Arafat.

Sin embargo, Gutierrez señaló que nada se envió del hospital al laboratorio suizo, lo cual suscita dudas sobre las pertenencias examinadas. "Las muestras tomadas en el hospital continúan en el hospital", señaló.

Expertos dijeron que para conocer más del asunto es necesario hacer exámenes a los restos de Arafat.

"No se conoce mucho sobre la procedencia de la ropa ni de la manipulación posterior de ésta. Lo conveniente es un examen al cadáver", dijo Alastair Hay, profesor de toxicología ambiental en la Universidad de Leeds en Inglaterra.

Otros síntomas parecerían contradecir la posibilidad de envenenamiento por radiación.

Hay dijo que la pérdida de cabello o daño a la médula ósea habrían sido indicios importantes de envenenamiento.

Sin embargo, Buchod dijo que según los expedientes médicos de Arafat, la médula ósea de éste se encontraba en buen estado y no se le caía el pelo, a diferencia de Litvinenko.

Asimismo, Arafat mejoró brevemente en el hospital francés antes de un agudo deterioro en sus días finales. Tal mejoría podría contradecir el envenenamiento por radiación como causa.

Expertos en radiación de la Agencia de Protección a la Salud de Gran Bretaña dijeron en 2007, en un estudio, que es casi imposible detener las secuelas potentes del polonio-210 una vez que éste ingresa en el torrente sanguíneo.

Una víctima de envenenamiento por radiación experimentaría falla múltiple de órganos debido a que las partículas de radiación alfa bombardean desde adentro el hígado, riñones y médula ósea.

El polonio-210 se descompone relativamente rápido. El isótopo tiene una vida promedio de 138 días, tiempo que tarda en descomponerse la mitad de la muestra. Los expertos estaban divididos en cuanto a si podría permanecer alguna muestra confiable.

"Ocho años después de lo acontecido, es mucho tiempo. Dudo que se pueda conseguir bastante polonio-210", señaló Chris Lloyd, experto del gobierno británico en protección contra las radiaciones.

Derek Hill, experto en ciencia radiológica en el King's College de Londres, dijo que todavía sería posible detectar polonio en el cadáver de Arafat, a pesar del tiempo transcurrido desde su muerte.

"Todavía la presencia (de la sustancia) sería bastante alta respecto de la natural, que es muy baja, así que aun se podría detectar el polonio en el cadáver, diría yo, con un nivel bastante alto de confianza", señaló Hill.

Una interrogante crucial es de dónde pudo provenir el polonio-210.

John Croft, experto británico retirado en radiación que trabajó para la agencia británica durante la crisis de Litvinenko, dijo que una dosis lo suficientemente grande para matar quizá tendría que provenir de un gobierno con capacidad nuclear civil o militar. Eso podría apuntar hacia Israel, que tiene un programa de investigación nuclear, pero también hacia decenas de otras naciones.

"Se necesita tener acceso a instalaciones muy tecnificadas", señaló.

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Laub informó desde Jericó, Cisjordania. Geir Moulson, en Berlín; Angela Charlton, en París, y Blake Sobczak, en Jerusalén, contribuyeron a este despacho.