El premio Nobel de Literatura Orham Pamuk era el siguiente objetivo de los asesinos de ultraderecha que acabaron con la vida del periodista turco-armenio Hrant Dink en 2007, según uno de los implicados.

Yasin Hayal, que cumple cadena perpetua con agravantes por planificar la muerte de Dink, confesó que los planes de la trama tenían a Pamuk como el siguiente objetivo, según publica hoy el periódico "Taraf".

Ya la primera vez que apareció ante la justicia en 2007 después de ser arrestado, Hayal gritó a los presentes: "Orham Pamuk debe tener cuidado con lo que hace".

Cinco años después de la muerte de Dink, Hayal aseguró al diario desde prisión que otro de los implicados en el asesinato, Erhan Tuncel, que resultó ser un informante de la policía, le contó que debían de matar a ambos intelectuales.

"Hrant Dink y Orhan Pamuk son peligrosos para la nación. Deben de ser asesinados. Pero Dink tiene prioridad", le dijo Tuncel a Hayal, según la versión de este último.

Tuncel fue absuelto en relación con el asesinato, pero condenado a 10 años de cárcel por otro delito, en concreto por haber colocado una bomba en un restaurante de la cadena McDonalds tiempo atrás.

Hayal aseguró que sus amenazas a Pamuk se debieron a su inexperiencia y a las palabras de Tuncel, y que se arrepiente de ellas.

Pamuk es el otro intelectual odiado por la ultraderecha turca después de que asegurase que Turquía debe de reconciliarse con su pasado y refiriese en 2005 al "genocidio" armenio, la muerte de cientos de miles de personas de esa etnia a manos del Imperio Otomano en 1915.

Sus palabras en una entrevista con un diario suizo le valió ser procesado por "insultar a la identidad turca", aunque fue sobreseído después de las protestas de numerosos países y organizaciones internacionales.

Durante la investigación de la muerte de Dink diversos indicios apuntaron que personal de la Policía y la Gendarmería habrían estado al tanto de las actividades del grupo ultranacionalista que planeó el asesinato del periodista.

El autor material del asesinato, Ogun Samast, tenía 17 años cuando disparó contra el escritor el 19 de enero de 2007 en la puerta del semanario turco-armenio "Agos" y cumple una condena de 22 años de cárcel.

El asesinato de Dink impactó fuertemente a la sociedad turca, y su funeral se tornó en una masiva manifestación en la que participaron unas 500.000 personas, que corearon lemas como "Todos somos armenios. Todos somos Dink".

Dink se había caracterizado por sus críticas tanto al nacionalismo turco como a la diáspora armenia más intransigente y era un firme defensor de la tolerancia entre las diversas etnias de Turquía.