El director general de Barclays, Bob Diamond, renunció el martes, en la baja más prominente por un escándalo financiero que también forzó la dimisión de otro alto ejecutivo y sentó las bases para otra investigación en el sector bancario británico.

Además, Jerry del Missier, designado el mes pasado como jefe operativo de ese banco, dimitió horas después de Diamond.

Las renuncias, con vigencia inmediata, ocurrieron un día después de que el presidente de Barclays, Marcus Angius, anunció también su salida. Pero Angius encabezará la búsqueda de un nuevo director general y dejará la compañía cuando sea nombrado su sucesor. Asumirá el cargo de Diamond hasta la designación de un nuevo director general.

La dirección de Barclays ha estado bajo presión desde que la semana pasada fue multado con 453 millones de dólares por las autoridades de Estados Unidos y Gran Bretaña debido a la manipulación de tasas de préstamos interbancarios entre 2005 y 2009.

Una gran parte de ese ilícito es atribuido en principio a operadores en Barclays Capital, la división de la banca de inversiones que Diamond dirigió en ese momento.

"Las presiones externas ejercidas sobre Barclays han subido a un nivel que conlleva el riesgo de perjudicar a la empresa, y no puedo dejar que eso suceda", dijo Diamond el martes en un comunicado que acompañó su renuncia.

"Estoy profundamente decepcionado de que la impresión causada por los acontecimientos anunciados la semana pasada sobre lo que Barclays y su gente representan no podía estar más alejada de la verdad", afirmó.

La Oficina de Fraudes Graves de Gran Bretaña dijo el lunes que decidirá en un mes si busca cargos penales en el caso. El gobierno, que se ha visto presionado para iniciar una investigación judicial del sector, también anunció que un comité parlamentario investigará lo ocurrido e informará al respecto hacia finales de año.

El precio de las acciones de Barclays subió 1,2% a 170,4 peniques en las transacciones londinenses a media tarde, tras descender respecto a un aumento superior al 3% a media mañana.

"Aunque la renuncia de Diamond debería restar algo de la ferocidad de las intensas críticas a Barclays, no hay duda de que el riesgo de conservar las acciones ha aumentado sustancialmente en los últimos días", opinó Nic Clarke, analista de Charles Stanley. "Es probable que una nube penda sobre las acciones hasta que se encuentre un sucesor apropiado".