Una acalorado debate sobre la manera de reclutar a hombres religiosos para el ejército israelí ha provocado la primera crisis en el nuevo gobierno de coalición del primer ministro Benjamin Netanyahu.

El gobierno se ha apresurado a elaborar un nuevo proyecto de ley antes del plazo dispuesto que se cumple el 1 de agosto.

La Corte Suprema falló que el actual sistema, que exonera a los hombres ultra ortodoxos del servicio militar obligatorio, es ilegal.

Netanyahu desmanteló el lunes una comisión que trabajaba en la elaboración de una nueva ley, debido a profundos desacuerdos entre sus miembros.

Esa decisión ha provocado que el principal aliado de la coalición de Netanyahu, el partido Kadima, amenace con abandonar el gobierno. Kadima sólo se unió a la coalición en mayo con el objeto de reformar el actual sistema de reclutamiento.

Funcionarios dijeron el martes que Netanyahu negociaba a fin de resolver las diferencias.