La tercera etapa del Tour de Francia, con final en Boulogne-sur-mer, se reveló como una jornada accidentada, con numerosas caídas, que provocaron el abandono de los dos primeros ciclistas, el bielorruso Kanstantsin Sivtsov y el español José Joaquín Rojas.

El ciclista del equipo Movistar, Rojas, se cayó a unos 30 kilómetros de la meta junto a otros y sufre una rotura de la clavícula izquierda por tres partes, por lo que su participación en los Juegos de Londres parece comprometida.

Junto con Rojas cayeron más corredores, los peores parados los italianos Gianpaolo Caruso, que sufre un traumatismo en el esternón que deberá ser examinado para determinar si puede continuar en carrera, y marco Marcato, que fue atendido por heridas en la rodilla derecha.

Sivtsov, del Sky, uno de los hombres que debía respaldar al británico Bradley Wiggins en la montaña, había caído 28 kilómetros antes y sufrió un fractura en la tibia, por lo que tendrá que ser intervenido quirúrgicamente en las próximas horas.

En la misma caída, el español del Euskaltel Pablo Urtasun también se fue al suelo y tuvo que ser atendido por los médicos antes de retomar la carrera.

En el kilómetro 79 se había producido otra caída con consecuencias sanitarias de menor importancia.

En el último kilómetro se produjo la última caída de la jornada, en la que se vieron implicados varios ciclistas y que cortó el pelotón, que disputaba ya la victoria de etapa en Boulogne-sur-mer. Aunque deportivamente fue la más decisiva, desde el punto de vista médico no tuvo consecuencias.

Finalmente, un espectador fue atropellado en el kilómetro 69 de la carrera por un vehículo de la caravana publicitaria, por lo que sufrió fracturas en la pierna derecha y en la clavícula, aunque su vida no corre peligro.