El inicio de las negociaciones del nuevo Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA), que fueron inauguradas formalmente hoy en Naciones Unidas un día después de lo previsto, se vio truncado por nuevos retrasos ante la petición de Palestina de participar como Estado en las conversaciones.

Los países que participan en las negociaciones decidieron aplazar hasta las 19.00 GMT el inicio de las sesiones después de no alcanzar un acuerdo sobre si los palestinos pueden participar activamente en las conversaciones, una petición que ahora debe decidir el comité de credenciales del organismo.

La suspensión se produjo después de que el lunes fuera imposible comenzar la esperada conferencia, que está previsto que se clausure el 27 de julio.

Fuentes de la ONU señalaron que la reunión comenzó ante la insistencia del secretario general del organismo, Ban Ki-moon, por que no se bloquearan unas sesiones calificadas de históricas.

Ban abrió la primera conferencia de la ONU sobre el TCA, tras numerosas sesiones preparatorias durante años y los países eligieron por aclamación al diplomático argentino Roberto García Moritán como presidente de la conferencia.

Tras la elección de García Moritán se interrumpieron las sesiones por unas horas en las que se espera llegar a un acuerdo que no ponga en peligro el nuevo TCA.

Los palestinos, respaldados por el grupo de países árabes en la ONU, pidieron el lunes sentarse como Estado parte en las negociaciones, algo que no estaba estipulado ya que la Asamblea General de Naciones Unidas reconoce a Palestina solo como entidad observadora y no Estado.

El representante permanente palestino ante la ONU, Riyad Mansour, explicó hoy que su petición se basa entre otros puntos en que Palestina ya ha sido reconocida por la Unesco, un cuerpo de Naciones Unidas, por lo que sus representantes pueden estar presentes en esta conferencia.

"Esto es algo de lo que estamos orgullosos como palestinos. La clave aquí está definida por el momento en que fuimos reconocidos como miembros de la Unesco. Eso nos reconoció como un Estado, el Estado Palestino reconocido por 132 países", dijo Mansour, quien defendió su postura como "una obligación y un derecho".

"Espero que alcancemos un acuerdo para seguir adelante con esta conferencia", agregó el diplomático palestino, quien dijo haber mostrado "mucha flexibilidad" al haber permitido que se produjera la inauguración de la conferencia y destacó que su delegación seguirá "negociando" hoy para alcanzar "una solución aceptable para todos".

La petición palestina provocó que el Vaticano, que cuenta con estatus de estado observador permanente ante la ONU, también reclamara participar activamente en las negociaciones y puso en peligro también la participación activa de la Unión Europea (UE), reconocida en su conjunto como observador del organismo.

Fuentes diplomáticas explicaron que ante la problemática ha surgido la propuesta de que ni palestinos ni Vaticano ni la UE estén presentes en las negociaciones.

Algunas delegaciones, además de numerosas ONG, ven con molestia que el arranque de las negociaciones se haya visto empañado por la cuestión palestina, algo que, según fuentes diplomáticas, "no tiene nada que ver" con la importancia de alcanzar un TCA, "un tema verdaderamente importante para Naciones Unidas".

"Se les ha ido de las manos y puede ser un enorme revés a un tema tan importante para la ONU como el TCA, lo que puede poner en duda la legitimidad del organismo", dijeron a Efe fuentes diplomáticas, que temen que, con medidas como ésta, los palestinos se creen "una imagen de saboteadores".

Un total de 193 países participan en esta primera conferencia de la ONU sobre el TCA, con la que se busca regular el comercio mundial de armamento, mientras las ONG les piden que se regule también la venta de partes y componentes de armamento, un negocio que movió casi 10.000 millones de dólares entre 2008 y 2011.