Tokio ha presentado una protesta formal ante Moscú por la visita hoy del primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, a una de las islas Kuriles meridionales, cuya soberanía reclama Japón.

El Gobierno nipón ha transmitido su protesta al embajador ruso en Tokio, Evgeny Afanasiev, después de que Medvédev se desplazase hoy para una visita de trabajo a Kunashiri, una de las cuatro islas Kuriles meridionales.

El ministro nipón de Exteriores, Koichiro Gemba, ha expresado su decepción y ha asegurado que el viaje del primer ministro ruso es "un jarro de agua fría" para los lazos entre ambos países, según la agencia Kyodo.

La visita de Medvédev se produjo pocas semanas después de que el primer ministro japonés, Yoshihiko Noda, y el presidente ruso, Vladimir Putin, acordaran, al margen de la cumbre del G20 en México, trabajar para reanudar las conversaciones sobre la disputa territorial y mejorar las relaciones bilaterales.

El jefe del Gobierno ruso llegó hoy a la isla de Kunashiri acompañado de varios altos cargos del Ejecutivo para visitar infraestructuras industriales y establecimientos de seguridad social y sanidad.

Medvédev ya viajó a Kunashiri en noviembre de 2010, cuando era presidente y protagonizó la primera visita de un jefe de Estado ruso a una de esas islas, conocidas como Territorios del Norte en Japón y ricas en pesca y recursos minerales.

A raíz de aquella visita, que suscitó una airada protesta de Tokio, las relaciones entre Moscú y Japón sufrieron su mayor deterioro en años.

Las Kuriles meridionales son objeto de disputa entre ambos países desde el fin de la II Guerra Mundial (1945), cuando fueron invadidas por la entonces Unión Soviética.

El contencioso por el control del archipiélago ha evitado que Tokio y Moscú hayan firmado un tratado de paz permanente tras el fin de la guerra en 1945.

Japón defiende que las islas son "parte ancestral e inalienable de su territorio", mientras que Rusia considera "incuestionable" su soberanía sobre ellas.