Investigadores franceses allanaron el martes el hogar y las oficinas del ex presidente Nicolas Sarkozy como parte de una pesquisa por la presunta financiación ilegal de su campaña presidencial en el 2007 por la heredera de la empresa de cosméticos L'Oreal, dijo un funcionario.

Sarkozy se ha visto amenazado por posibles problemas legales desde que perdió la presidencia ante el socialista Francois Hollande en las elecciones de mayo. El ex mandatario, que se quedó sin fuero a partir del 15 de junio, niega haber actuado ilegalmente.

El juez Jean-Michel Gentil y otros investigadores de la unidad de delitos financieros de París realizaron el allanamiento, señaló el funcionario, el cual habló a condición de guardar el anonimato debido a que no está autorizado a discutir públicamente una investigación en curso.

Los mensajes que se le dejaron al personal de Sarkozy no fueron devueltos de inmediato.

La investigación se concentra en las finanzas de la mujer más rica de Francia, la heredera de L'Oreal, Lilliane Bettencourt.

Un añejo pleito familiar en torno a su fortuna se expandió en 2010 hasta convertirse en un asunto político y una investigación a diversos niveles. Surgieron alegatos de que Bettencourt proporcionó fondos ilegales al partido de Sarkozy durante la campaña de 2007, acusaciones que el ex presidente niega enfáticamente.

Los críticos de Sarkozy recibieron los alegatos con beneplácito, frustrados por la manera en que él manejó una economía golpeada por la recesión y por considerar que consintió demasiado a los ricos.

Una contadora de Bettencourt dijo en 2010 que entregó 50.000 euros en efectivo en 2007 al tesorero del partido de Sarkozy para que los destinara a la campaña presidencial, bastante por encima del tope legal de 4.600 euros a los donativos individuales.

Un libro publicado el año pasado insinúa que el mismo Sarkozy recibió dinero de campaña no declarado, cargo que él rechaza.

El caso también azuzó el debate sobre la libertad de prensa. El periódico Le Monde interpuso una demanda en la que acusó a la oficina de Sarkozy de emplear servicios de contrainteligencia para identificar una fuente que filtraba información sobre la pesquisa.

La oficina del ex presidente dijo que nunca había dado ese tipo de instrucciones a una agencia de inteligencia.