El último primer ministro libio del régimen de Muamar el Gadafi, Al Bagdadi al Mahmudi, extraditado a Libia el pasado 3 de julio, insistió hoy en su inocencia y subrayó que no había sido golpeado por sus carceleros.

"Estoy aquí, frente a vosotros, tengo buena salud y no he sido objeto de ninguna agresión", dijo Al Mahmudi a un grupo de periodistas que lo visitó a la prisión donde se encuentra encarcelado.

El ex primer ministro, que fue trasladado desde Túnez, donde pasó diez meses detenido, agregó que se defenderá asimismo ante el tribunal y que creía en la justicia.

"Soy inocente", insistió el dirigente en unas declaraciones difundidas por la televisión libia, donde apareció con aspecto tranquilo y ataviado con una tradicional túnica colocada sobre los hombro.

Además, Al Mahmudi hizo hincapié en que era ciudadano libio y que deseaba vivir en Libia.

"No he sido presionado y tengo las mismas posibilidades a mi alcance que pueda tener cualquier preso del mundo", dijo Al Mahmudi antes de comentar que había sido tratado con "todo el respeto y el aprecio".

En su comparecencia ante los medios, también tuvo tiempo de pedir perdón a los ciudadanos libios "individuo a individuo, grupo a grupo" por cualquier cosa que haya podido dañar a cualquier ciudadano o a la "Revolución del 17 de febrero".

Al Mahmudi fue detenido en Túnez en septiembre pasado cerca de la frontera con Argelia por un supuesto delito de falsedad documental.

Aunque la justicia ordenó posteriormente su puesta en libertad sin cargos, las autoridades tunecinas lo mantuvieron en prisión por cuestiones de seguridad y mientras se estudiaba la solicitud de extradición cursada por Libia.

Su extradición desató un enfrentamiento político entre el presidente tunecino, Monsef Marzuki, y el presidente del Gobierno, Hamadi Yabali, después de que Marzuki asegurara que el traslado había tenido lugar sin su expresa autorización.