La realizadora mexicana Lucía Carreras presentó hoy en el festival de cine de Karlovy Vary (República Checa) su película "Nos vemos, papá", con la que opta al Globo de Cristal del certamen checo.

Este drama intimista es el debut en largometrajes de ficción de Carreras y versa sobre la pérdida de un padre y la huella que deja en una hija, que a lo largo de los años ha ido construyendo de él una imagen idílica.

Queda al espectador decidir si la evolución que experimenta la protagonista, encarnada por Cecilia Suárez, es una patología o simplemente el caso de la mujer que se ha quedado sola y sin asideros en la vida.

Todo se desarrolla en el seno de una clase media de un México repleto de elementos argentinos, y lejos de los clichés del país norteamericano.

"No reniego de lo mexicano. Amo mi país. Pero también a México ha llegado mucha inmigración argentina y española", afirma la realizadora.

El sobrio guión de Carreras limita al máximo los diálogos, que se limitan a frases cortas, por lo que todo debe decirse con la gestualidad.

"Trabajo mucho la parte emotiva, y no hay ensayos. No me gusta ensayar. La persona de Pilar (la protagonista) es complicada, con muchos matices. He querido construirla desde los ojos y la cara", explica la cineasta.

Y es aquí donde se percibe el buen trabajo de Suárez, que interpreta a un personaje manipulador, frágil, emocional y que inspira compasión, ya que debe afrontar en solitario su dolor.

Hay además numerosas vivencias imaginarias y que requieren del espectador una postura muy activa, para reconstruir esos episodios tal como ocurren en la realidad.

"No me gusta ser explicativa. Confío mucho en el público, y que termine de construir la información", añadió Carreras, que por su guión en "Año bisiesto" obtuvo el premio Camera d'Or en Cannes en 2010.