Fogatas, fuegos artificiales e incluso cigarrillos encendidos pueden ocasionar incendios forestales. En el fácilmente inflamable oeste del país, crece la preocupación por la amenaza de las armas de fuego.

Funcionarios creen que este año el tiro al blanco y el uso de otras armas de fuego provocaron al menos 21 incendios forestales en Utah y casi una decena en Idaho. También se cree que disparos originaron incendios en Arizona, Nevada y Nuevo México.

Esas preocupaciones se dan en momentos en que los estados lidian con formas de disminuir el riesgo de incendios nuevos al acercarse el 4 de julio, cuando mucha gente dispara sus armas para celebrar la independencia de la nación.

Funcionarios han estado pidiendo al público que reduzcan sus disparos mientras legiones de bomberos enfrentan una de las temporadas de incendios forestales más activa y más destructiva registrada en el oeste.

En Utah, el gobernador republicano Gary Herbert tomó la inusual medida de autorizar al funcionario forestal estatal de mayor rango a que imponga restricciones al uso de armas en terrenos públicos después de que la chispa de un arma de fuego originó un incendio.

Herbert señaló que su decisión no limita el derecho de uso de armas, sino que es una respuesta de sentido común dadas las condiciones áridas.

Intercesores a favor de tales derechos, entre tanto, estaban escépticos de que el uso de armas pueda causar tantos incendios.

Clark Aposhian, presidente del Consejo de Tiro Deportivo de Utah, dijo que quizá 5% de los incendios forestales en el estado han sido ocasionados por tiradores al blanco este año. "No sé qué tan problemático sea realmente", señaló.