Tras cuatro días sin luz en algunas zonas de los alrededores de la capital estadounidense, el área de Washington empieza a poner en duda su red eléctrica, dañada por una tormenta de alta intensidad y sin restablecer el servicio totalmente en plena ola de calor.

El "derecho" del pasado viernes, un fenómeno meteorológico a medio camino entre el huracán y el tornado, sigue presente hoy en el noreste del país, con una cifra provisional de 19 muertos y con 1,37 millones de usuarios sin luz, casi un 20 % de ellos en el área de la capital del país, según los medios locales.

"Necesitamos un cambio de juego", declaró en un comunicado el alcalde de la ciudad, Vincent Gray, que aseguró que los ciudadanos están "hartos" de los cortes de luz y abogó por soterrar los cables eléctricos en la zona.

Con alertas de calor cercano a los 40 grados centígrados, muchas familias del área metropolitana han encontrado en los centros comerciales, las piscinas y las bibliotecas públicas un sitio donde aislarse de las altas temperaturas, y cargar los móviles y ordenadores portátiles si encuentran algún enchufe libre.

Hay escuelas, parques y piscinas en la zona que siguen cerrados por los daños materiales ocasionados, mientras que algunos actos previstos para la festividad nacional del 4 de julio han sido anulados en los estados vecinos a la capital, Maryland y Virginia.

Las compañías eléctricas, en el punto de mira de los usuarios, aseguran destinar todos los recursos posibles para restablecer cuanto antes la luz.

"Contamos con unos 2.700 empleados movilizados para la restauración", justificó Pepco, una de las compañías con más clientes en el área de la capital junto a la eléctrica BGE, que aseguró entender "la tensión y la frustración de los clientes", en palabras de su jefa de ventas, Jeannette Mills, en un comunicado.

La tormenta que azotó el área de la capital la noche del viernes fue inesperada para los meteorólogos por tratarse de un "derecho", un fenómeno que sólo pasa por la zona cada cuatro años de media y es más habitual en el medio oeste estadounidense y la zona de los Grandes Lagos fronterizos con Canadá.

El "derecho", propio de principios de verano, se caracteriza por ser una tormenta grande y violenta, de movimiento rápido y lineal, de larga trayectoria y con ráfagas que se acercan a los 100 kilómetros por hora.

Esa larga trayectoria hizo que el "derecho" pasara en suma por once estados del noreste del país, desde el estado interior de Indiana hasta el costeño Delaware, en los que persisten hoy 1,37 millones de hogares sin servicio eléctrico.

Asimismo, varias de estas zonas se encuentran en alerta de calor, según el Servicio Nacional de Meteorología.