La Comisión Ballenera Internacional (CBI) renovó el martes cuotas de caza de ballenas con fines de subsistencia para grupos aborígenes de Alaska, el noreste de Rusia y la isla caribeña de San Vicente y las Granadinas.

La decisión se adoptó durante la 64ta reunión de la CBI, que se realiza este año en Panamá. Los delegados aprobaron con 48 votos a favor, 10 en contra y dos abstenciones la petición conjunta de los Estados Unidos y Rusia para establecer límites de captura de ballenas de cabeza arqueada.

Las cuotas de las tres naciones fueron aprobados pese a objeciones de naciones latinoamericanas a la pesca de ballenas en el Caribe.

Para el biólogo marino del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, Héctor Guzmán, quien participa en la reunión, la decisión de aprobar las cuotas de caza de cetáceos dejó cierto sabor amargo debido a que la votación se hizo de manera conjunta sobre tres regiones diferentes.

Guzmán consideró que en el caso de Alaska y las región de Rusia se presentó información científica contundente que "favorecía a que el pleno votara a su favor", contrario al caso del Caribe.

"Son cosas distintas", apuntó. "Estás en pleno Caribe que tienes cualquier alternativa de alimentación y de proteínas y de subsistencias, el turismo tiene un auge completo; no se puede comparar por ejemplo con otras regiones, donde el acceso al turismo es limitado y no se puede dar todo el año".

Y en donde "el acceso a otras fuentes de alimentación y proteínas pueden ser también complicadas", dijo en referencia a regiones de Alaska y el noreste de Rusia. Aunque subrayó que "si se pusieran de acuerdo, ya que son países desarrollados, podrían buscar un sustituto más adelante".

Un comunicado de la CBI dijo que la votación aprobó para los nativos de Alaska y Chukotka (Rusia) la caza de hasta 336 ballenas para satisfacer las necesidades de subsistencia en los próximos seis años.

George Noongwook, Presidente de la Comisión Ballenera Esquimal de Alaska (AEWC) por sus siglas en inglés y miembro de la delegación de los Estados Unidos ante la CBI dijo que con la decisión "seremos capaces de continuar llevando comida a nuestras mesas y llevar a cabo nuestra caza de ballenas" con el mismo número como lo hemos hecho durante los últimos 15 años.

Para Eugene Lapointe, de la organización World Conservation Trust, el debate sobre las cuotas de caza de ballenas evidenció una situación "preocupante". Consideró que no es aceptable que sea la Comisión la que pueda autorizar a un pueblo comer o no carne de ballena. "No es normal que yo debe requerir el permiso de la Comisión para el respeto de mi cultura y tradición", apuntó.

En la víspera la CBI rechazó la propuesta para la creación de un santuario en el Atlántico Sur para proteger a las ballenas.

La iniciativa que cobró fuerza desde fines del siglo pasado fue impulsada por la mayoría de países latinoamericanos y europeos, Estados Unidos y Australia. Y pretendía conformar un espacio para proteger las ballenas que llegan a aguas suramericanas y migran hacia los océanos de otros países de la región.

El rechazo a la creación del santuario "significa que no logramos ponernos de acuerdo... en que ya, ante todo, en el siglo XXI se debe acabar este asunto de permitir cuotas de capturas".

"Creo que ya todo el mundo sabe que las ballenas son especies altamente migratorias, es decir que no tienen un país o una zona territorial", sostuvo el Guzman. "La idea del santuario era consolidar los santuarios que ya existen del lado del Hemisferio Sur".

"Hubiera sido definitivamente una gran decisión sabia, pero una vez más, algunos países en mi opinión logran manipular países pequeños y de allí salen este tipo de decisión que no entendemos", apuntó.

La CBI concluye el viernes su reunión en Panamá.