La fiscalía brasileña abrió una investigación contra el consorcio encargado de construir la gigantesca planta hidroeléctrica de Belo Monte, en la Amazonia, por un supuesto mal manejo de un criadero de tortugas que habría llevado a la muerte de millares de reptiles recién nacidos.

El fiscal a cargo del caso, Bruno Alexandre Gutschow, dijo a Associated Press que se trata del incumplimiento de una de las seis condicionantes establecidas en la licencia ambiental para construir Belo Monte, proyectada para ser la tercera mayor represa hidroeléctrica del mundo, detrás de las Tres Gargantas en China, e Itaipú en la frontera entre Brasil y Paraguay.

"De confirmarse ese cuadro de falta de manejo adecuado de las tortugas, será una más en la inmensa lista de condicionantes que no está siendo cumplida", dijo Gutschow. "Podríamos entrar con una acción en la justicia por el daño ambiental causado por la falta de un plan de manejo adecuado".

El consorcio Norte Energía se adjudicó en 2009 la construcción de Belo Monte, cuya licencia ambiental incluye entre sus condicionantes un plan de manejo del criadero de tortugas amazónicas de la región conocida como Tabuleiro de Embaubal, un conjunto de playas estacionales en el río Xingú, donde se edifica la planta.

La zona de desove de las tortugas se sitúa a 40 kilómetros del sitio de construcción de la planta.

Anualmente más de un millón de huevos de tres especies de tortugas acuáticas son depositados en el Tabuleiro do Embaubal en la época de reproducción, de junio a agosto, pero a los depredadores naturales y la crecida del río Xingú se suman la ocupación desordenada de las playas, la deforestación y las obras energéticas.

Electro Norte replicó que en el período reproductivo 2011, esa compañía y la empresa Biota Projetos e Consultoria Ambiental, contratada para asumir el plan de manejo de las tortugas, dieron protección a 800.266 reptiles recién nacidos de las tres especies de tortugas acuáticas de la región y las ayudaron a llegar al río a salvo de depredadores.

Esa cifra representa un aumento desde los años anteriores, cuando el manejo de las tortugas recién salidas del huevo estaba a cargo del municipio de la localidad de Senador José Porfirio, donde se ubica la zona de reproducción, según Valeria Saracura, superintendente de medios físicos y bióticos de Norte Energía.

"La condicionante ambiental está siendo cumplida rigurosamente en alcance y plazo. El resultado que buscamos es aumentar la reproducción de las tortugas, disminución de la depredación y mejoría del manejo y la conservación del ambiente, como las playas", declaró Saracura a la AP. "Este año tuvimos un gran éxito en el cumplimiento de las metas".

Afirmó que la empresa está preparando un informe con las cifras de los resultados de su primer año a cargo de la protección de las tortugas para ser presentado al Instituto Brasileño del Medio Ambiente (IBAMA), órgano ejecutor de las políticas ambientales del gobierno y responsable de conceder licencias ambientales para obras de infraestructura.

La investigación del Ministerio Público Federal (fiscalía) del estado de Pará surgió por una denuncia presentada por el profesor Juarez Pezzuti, de la Universidad Federal de Pará, considerado uno de los principales especialistas en tortugas amazónicas.

En un documento dado a conocer por la fiscalía, Pezzuti señaló que los técnicos de la empresa de consultoría ambiental Biota demostraron "total desconocimiento" sobre el manejo adecuado de la fauna en la región.

Belo Monte, un proyecto valorado en 11.000 millones de dólares, es considerado vital para el futuro energético de Brasil, con una contribución de 11.000 megavatios cuando entre a funcionar.