El vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, cargó hoy contra las políticas del virtual candidato presidencial republicano, Mitt Romney, y lo acusó de dar prioridad a los recortes de impuestos para los ricos y las petroleras frente al gasto en educación en un discurso ante cientos de profesores.

El plan de Romney y de sus "aliados" en el Congreso "es incrementar la voz de las escuelas privadas", denunció Biden en un discurso en Washington con motivo de la reunión anual de la Asociación Nacional de Educadores (NEA, en inglés), el mayor sindicato de profesores del país.

"Mi nombre es Joe Biden y estoy enamorado de una profesora", bromeó el vicepresidente al comenzar su intervención en referencia a su esposa, Jill Biden, quien imparte clases en una universidad de Virginia.

Ante cientos de miembros de la NEA, que ha dado su apoyo a la campaña por la reelección del presidente Barack Obama, el vicepresidente agregó que los republicanos prefieren recortar el gasto en educación para reducir el déficit público en lugar de aumentar los impuestos a los ricos y eliminar los subsidios a las empresas petroleras.

"No puedo pensar en un candidato a presidente que haya hecho un ataque tan directo a una profesión (la de profesor) tan honorable", subrayó Biden en referencia a Romney, que será nominado oficialmente en la Convención Nacional Republicana de finales de agosto en Tampa (Florida).

Los republicanos "deberían estar pensando en maneras de hacer su trabajo más fácil, no más difícil", les dijo Biden a los profesores.

También recordó que los republicanos han bloqueado en el Congreso la aprobación de un plan de empleo presentado por Obama en septiembre pasado que contempla, entre otras cosas, fomentar la contratación de maestros en los estados.

"Ustedes son los que dan esperanza, inspiración y alas a las nuevas generaciones", destacó Biden en su discurso ante los educadores.

El vicepresidente tiene programados otros dos actos de campaña hoy en Pensilvania, mientras Obama regresará por la noche a Washington tras haberse tomado cuatro días de descanso junto a su familia en la residencia presidencial de Camp David (Maryland).