El Instituto Nacional de Bellas Artes recibió por primera vez en 14 años colecciones en préstamo del Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, incluyendo a representantes del expresionismo alemán y la primera muestra gráfica de Edvard Munch en el país.

"Hay una gran sinergía de colaboración", dijo el martes en conferencia de prensa el director del MoMA Glenn Lorwy sobre la oportunidad de unir los esfuerzos de ambas instituciones.

La sección correspondiente al expresionismo alemán incluye obras de 25 artistas como Oskar Kokoshka, Egon Schiele y Vasily Kandinsky. La mayoría de las 249 piezas que componen la muestra fueron realizadas con diversas técnicas de grabado.

"Predomina el grabado porque es el soporte que la corriente eligió particularmente como su medio de expresión", dijo Teresa Vicencio, directora del Insituto Nacional de Bellas Artes.

El expresionismo alemán fue una respuesta emotiva y simbólica ante el impresionismo francés, que se centraba más en el efecto de la luz sobre los objetos. La generación de expresionistas alemanes vivió la Primera Guerra Mundial y la subsecuente crisis económica que sacudía a su país en el periodo de entre guerras, explicó la curadora Starr Figura, quien trabaja con el MoMA. El resultado fue una estética sobre lo desolador del conflicto que se ve reflejada en la sección de la muestra titulada "Guerra".

Este sentimiento de pesimismo se puede comparar con los sucesos que actualmente aquejan al mundo, algo que no fue ajeno a la curadora al montar la exposición original del MoMA en 2011.

"No era la razón por la que hicimos la exposición, pero al organizarla y estudiar la historia me pareció que era un comparación fascinante con el ahora", dijo Figura a The Associated Press tras la conferencia de prensa. "Con las imágenes de guerras de entonces y las guerras que tenemos ahora en Estados Unidos (y) los problemas económicos en diferentes partes del mundo, me pareció muy relevante e interesante para la exposición".

La parte que corresponde al noruego Munch incluye una versión en xilografía y litografía de su cuadro "Madonna" (1895-1902), cuya figura central es una mujer de aspecto mortecino, así como el grabado en xilografía "Ansiedad" (1896) que igualmente desarrollaría en pintura y cuyas siluetas oscuras son similares a las que aparecen en el fondo de su emblemática obra "El grito".

Munch llega en un momento triunfal a México. En mayo una de las versiones de "El grito" se vendió por 119,9 millones de dólares en la casa de subastas Sotheby's de Nueva York.

"Creo que es una gran pintura y hay ... cerca de cuatro variaciones. La que se vendió fue una y me da gusto que este artista se reconozca", dijo Figura a AP. "Creo que el gusto por Edvard Munch se ha desarrollado con los años y como 'El grito' llegó al mundo popular aumentó".

Los planes para traer la exposición comenzaron mucho antes de esa subasta, aproximadamente hace unos ocho meses, comentó Figura: "Fue una gran coincidencia pero no se planeó por eso".

Las muestras "Expresionismo alemán: el impulso gráfico" y "Edvard Munch: simbolismo gráfico" estarán abiertas al público hasta el 2 de septiembre.

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