El grupo químico alemán BASF y el grupo de hidrocarburos anglo-holandés Shell han sido sentenciadas a pagar una indemnización de 490 millones de euros por daños medioambientales y de salud causados por una antigua fábrica en Brasil.

Una portavoz de BASF informó hoy de que un tribunal brasileño sentenció el jueves de la semana pasada que las dos compañías europeas deberán pagar esta cantidad más impuestos, confirmando una información al respecto aparecida en la prensa.

La indemnización irá a parar a los trabajadores y sus familiares cuya salud resultó perjudicada en la producción de productos fitosanitarios.

La portavoz de BASF dijo que la empresa alemana quiere interponer un recurso.

Añadió que la disputa legal se prolonga desde hace tiempo y afecta a la filial brasileña de BASF, que ha tenido que hacer frente a una demanda individual y otra colectiva.

Unos 1.000 empleados y familiares de esta filial de BASF en Brasil han reivindicado el pago de la indemnización.

BASF adquirió en el año 2000 la fábrica en Paulinia (en el estado brasileño de São Paulo), que perteneció a Shell hasta 1995, y dos años después la vendió.

BASF y Shell ya fueron condenadas en agosto de 2010 al pago de los 490 millones de euros más intereses en concepto de indemnización por daños y perjuicios para el pago de los costes del tratamiento médico.

La compañía alemana interpuso un recurso y también demandó a Shell ya que los daños se produjeron antes de 2000, antes de que BASF comprara la fábrica.

Además, se llevan a cabo negociaciones para llegar a acuerdos extrajudiciales.

La compañía estadounidense American Cyanamid dirigió entre 1995 y 2000 la factoría, que adquirió posteriormente BASF.