Como estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad Estatal de Ohio, Ida Seitter dijo que ella enciende un cigarro para ayudarla a superar el estrés de la temporada de exámenes. Por muy malos que sean, le daban un sentimiento de tranquilidad.

Seitter, ahora de 26 años, era lo suficientemente mayor entonces como para tomar sus propias decisiones, dijo. Se opone a los esfuerzos de legisladores en Ohio, Nueva York, California y otros estados para prohibir el fumar en las universidades, no sólo en los edificios sino en cualquier lugar del campus — incluso al aire libre.

"Al que no lo guste que se aleje, no voy a echarle el humo a nadie en la cara", dijo Seitter. "Al mismo tiempo, creo que es un poco discriminatorio, al fin y al cabo fumar es perfectamente legal".

Las prohibiciones de consumo, publicidad y ventas de tabaco en todas sus formas son aprobadas o consideradas en quizá la mitad de los campus universitarios en todo el país, en ocasiones a pesar de las objeciones de estudiantes, profesores y trabajadores. Las medidas vienen motivadas por la creciente evidencia de lo nocivo que es el humo, el menor costo de dormitorios para no fumadores y la importancia de cortar el hábito es esa etapa de la vida.

El sistema universitario de California empezará a prohibir el consumo de tabaco en 2013. Una prohibición sobre el consumo y la publicidad en la City University de Nueva York entrará en vigor en septiembre, y en la Universidad de Misurí en Columbia empezará en 2014.

Funcionarios de educación superior en Ohio votarán el mes entrante para pedir que todos los campus públicos prohiban el consumo de tabaco. Ello incluye a la Universidad Estatal de Ohio, una de las universidades más grandes del país, que actualmente sólo prohíbe fumar en lugares cerrados.

De acuerdo con el reporte de la Dirección de Salud Pública del 2012, el consumo de tabaco entre las personas entre 18 y 25 años continúa grave en todo el país. Según el reporte, 90% de los fumadores empezaron a los 18 años y para los 26 años 99% ya fumaban. Alrededor de un tercio de los estudiantes universitarios fuman, según los estudios.

Funcionarios de educación y salud, grupos en contra del cigarro y una generación de estudiantes que crecieron sin fumadores están cada vez más unidos en este tema, dijo Bronson Frick, director asociado de la organización Americans for Nonsmokers' Rights.

"Hay muchas razones por las cuales una universidad o escuela podría escoger inclinarse por este tipo de políticas, además del humo, el riesgo de incendio y otros asuntos", dijo. "También cuestionan cuál es el papel del tabaco en la vida académica, en la que se supone que se debe respetar la verdad y formar a las nuevas generaciones de líderes".

El cumplimiento de las prohibiciones suele ser voluntario y los infractores rara vez reciben castigo.

Mientras que las estadísticas precisas sobre el número de universidades que restringen el tabaco son difíciles de precisar, Ty Patterson, director del Centro de Políticas sobre el Tabaco, calcula que entre un tercio y la mitad de todas las instituciones de educación superior ya han dado el paso, o bien lo están considerando.

La defensora de los derechos de los fumadores Audrey Silk, fundadora de Cabildeo Ciudadano en contra del Acoso contra los Fumadores de Nueva York, dijo que cualquier prohibición en lugares al aire libre — ya sea un campus, playa o parque público — es un ataque a los derechos de un segmento de la población.

"Ya no se trata de un asunto de salud, es un asunto moral", dijo. "No hay absolutamente ninguna razón para prohibir fumar al aire libre. Lo usan como una herramienta. El daño por fumar al aire libre es una excusa para frustrar a los fumadores y que dejen de fumar porque no pueden encontrar un sitio para hacerlo".

Según Silk, no es el papel de las escuelas imponer asuntos de salud.

"Las escuelas son un negocio", dijo Silk. "¿Quién les asignó el papel de modificador de conductas? Su responsabilidad es educar. Lo que están haciendo es adoctrinar".

Las tabacaleras también han cuestionado el rol de las universidades para tomar esas medidas. Con un limitado poder de cabildeo a nivel universitario, han buscado promover legislación para evitar que se lleven a cabo decisiones sobre el control del tabaco a cualquier nivel, salvo el estatal.

Un portavoz de Philip Morris USA Inc., la tabacalera más grande de Estados Unidos, hizo referencia a la página de internet de la compañía, que dice que algunas restricciones al consumo de tabaco están justificadas, pero las prohibiciones absolutas "van muy lejos".

"Debería ser permitido fumar al aire libre, salvo circunstancias muy particulares, como áreas al aire libre designadas para niños".

Seitter, que ahora trabaja como coordinadora de desarrollo para la Barra de Agentes Inmobiliarios de Columbus, dijo que los incipientes fumadores universitarios adquieren el hábito a deshoras, en lugares como bares, donde la prohibición del tabaco no llega.

"Uno encuentra mucha gente que empieza a beber a esa edad y mucha gente que no se considera a sí mismo fumadores, fuman cuando beben", dijo. "Creo que ese ambiente tiene un efecto más poderoso que si alguien fuma en la esquina".

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Los periodistas de The Associated Press Alan Scher Zagier en Columbia, Misuri; Michael Gormley y Rik Stevens en Albany, Nueva York; Kathy Matheson en Filadelfia; y Kevin Begos en Pittsburgh, contribuyeron con este despacho.