La Coalición para el Control de las Armas se manifestó hoy frente a la sede de la ONU en Nueva York para pedir que en las negociaciones del nuevo Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA) se incluya el respeto a los derechos humanos y la legislación humanitaria internacional.

"Es la primera vez que tantos países se reúnen para sacar adelante un tratado así y queremos subrayar la importancia de que sea fuerte, para que se respeten los derechos humanos y la legislación humanitaria", aseguró a Efe la portavoz de Oxfam, Anna Macdonald, una de las 90 organizaciones que forman Coalición para el Control de las Armas.

Los países de la ONU negocian desde hoy y hasta el 27 de julio el nuevo Tratado sobre el Comercio de Armas, con el que se busca regular el comercio mundial de armamento.

Desde esta coalición apuntaron que 747.000 personas mueren a causa de la violencia armada cada año, una por minuto, y diez resultan heridas, por lo que pidieron a los 190 países que negocian el TCA que sea lo más severo posible "para salvar vidas y proteger a las personas sobre el terreno", según Macdonald.

La experta especificó que "se necesitan reglas claras, no ambiguas, para que los países tengan que aprobar o rechazar las transferencias de armamento, y, cuando exista riesgo de que éste acabe en manos indeseables y de que con él se vaya a abusar de los derechos humanos, la transferencia no salga adelante".

Macdonald apuntó que 153 países están dispuestos a votar a favor de reforzar el control sobre el comercio internacional de armas, "entre ellos naciones exportadoras como México, Nueva Zelanda, Noruega, Reino Unido o Francia", y añadió que sólo "una pequeña minoría se mostró en contra, como Egipto, Siria o Argelia".

Además, recalcó la importancia de que "no sólo se establezca un control sobre las armas nucleares, biológicas o químicas, sino sobre las que matan a las personas todos los días", y señaló que es responsabilidad de los gobiernos "cambiar esta situación".

En la actualidad no hay reglas internacionales legalmente vinculantes sobre el comercio global de armas convencionales, además de que existen brechas legales en los controles sobre ese tipo de operaciones a nivel regional y nacional.

Para reivindicar un cambio en este marco, representantes de la Coalición para el Control de las Armas portaron frente a la sede de la ONU máscaras blancas y se tendieron en el suelo, metidos en bolsas negras.

De esa manera quisieron simbolizar "que las personas que mueren a causa de la violencia armada podría ser cualquiera", declaró a Efe una de las activistas, Marta Muixi.

"Cada minuto se producen dos balas en el mundo y hay que ponerle freno, porque, si no, se acaban desencadenando situaciones como la que se están viviendo ahora en Siria, y nosotros mismos podríamos estar dentro de esas bolsas negras", consideró Muixi.