El presidente de Bolivia, Evo Morales, dijo hoy que si la izquierda o los movimientos sociales de "tendencia anticapitalista" dieran un golpe en un país de Latinoamérica, los Cascos Azules de la ONU y la OTAN intervendrían de inmediato.

Morales expresó esa opinión tras reiterar en una rueda de prensa que para su Gobierno, el depuesto presidente de Paraguay Fernando Lugo sigue siendo el mandatario de ese país "con legitimidad y legalidad".

"Si los movimientos sociales de tendencia anticapitalista, antiimperialista o partidos de izquierda (...) pudieran dar un golpe de Estado en cualquier país de Suramérica o Latinoamérica estarían ya los Cascos Azules, tal vez estaría la OTAN para no perdonar ese golpe de Estado", dijo el gobernante.

También acusó al "imperio norteamericano" de imponer sanciones económicas a aquellos países donde un partido de izquierda gana las elecciones "democráticamente".

Morales fue uno de los primeros mandatarios en calificar de "golpe" la destitución de Lugo por parte del Congreso de ese país el pasado 22 de junio y en anunciar que no reconocería al nuevo mandatario paraguayo, Federico Franco.

El gobernante boliviano ha retirado, además, a su embajador en Asunción, Freddy Quesada.

Morales, quien asistió a las Cumbres del Mercosur y de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) la semana pasada en Argentina, apoyaba las propuestas para que ambos bloques aplicaran sanciones económicas a Paraguay, aunque hoy se mostró de acuerdo con que las penalidades sean solo políticas.

"Si hay una sanción económica no es que el gobierno dictatorial o producto de un golpe congresal va a pagar, sino va a ser el pueblo", sostuvo.

Morales, quien recurrentemente acusa a indígenas y opositores de querer derrocarlo, pidió a los miembros de la Unasur que sean "mucho más reflexivos y tomar medidas para evitar que haya más golpes de Estado en Suramérica o en Latinoamérica".