Irán busca el entendimiento internacional, pero no renunciará a sus derechos en materia nuclear, dijo hoy el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Ali Akbar Salehi, en vísperas de una reunión técnica entre representantes iraníes y del Grupo 5+1 sobre la cuestión atómica de este país.

"La otra parte no tiene más alternativa que llegar al entendimiento mutuo. La siguiente posibilidad es el enfrentamiento y creo que nadie con sentido común busque la confrontación", dijo Salehi a la agencia estudiantil iraní, ISNA, un día antes del encuentro con el G5+1 en Estambul.

Para él, entre el G5+1, compuesto por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (China, EEUU, Francia, Reino Unido y Rusia) más Alemania, e Irán "no hay más solución que un acuerdo diplomático y político sobre la cuestión nuclear iraní".

"El asunto puede llegar con altibajos, pero creo que nos dirigimos a arreglar la cuestión y la otra parte no tiene otro camino que alcanzar el entendimiento con Irán", insistió el responsable de la diplomacia de Teherán.

Salehi concluyó que su país busca que en las negociaciones ambas partes se sientan ganadoras y recalcó que Irán "nunca renunciará a defender sus derechos y soberanía" en materia nuclear, en la que Teherán asegura que tiene exclusivamente planes civiles.

Por su parte, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Ramin Mehmanparast, acusó a EEUU y la UE amenazar la seguridad energética y el equilibrio de los mercados de energía mundiales con las nuevas sanciones impuestas a Irán.

Recientemente, EEUU aplicó nuevas sanciones a los sectores financiero y petrolero de Irán para frenar su programa nuclear y, ayer, 1 de julio, entró en vigor el embargo total de importaciones de crudo iraní en la Unión Europea, que incluye medidas complementarias para su cumplimiento.

Irán está sometido a diversas sanciones de la ONU y también de EEUU y la UE debido a su programa nuclear, que algunos países sospechan que tiene una vertiente armamentista, lo que Teherán niega y afirma que es exclusivamente civil y pacífico.

"Se deben pedir cuentas a Occidente por los efectos negativos en la economía mundial resultantes de sus medidas irresponsables al imponer sanciones. La seguridad de suministros es una parte inseparable de la seguridad del mercado mundial de la energía", recalcó Mehmanparast.

En su opinión, las sanciones de la UE y EEUU "carecen de legitimidad", incumplen las regulaciones internacionales sobre "libre comercio" y, además, pueden causar también problemas financieros y económicos y más protestas sociales en los países que las imponen.

Para Salehi, estas sanciones son un "acercamiento poco constructivo" a las conversaciones entre Teherán y el G5+1, en las que desde abril pasado han mantenido tres encuentros sin resultados y mañana celebrarán una reunión técnica en Estambul.

En todo caso y como el resto de la administración iraní, Mehmanparast recalcó que Irán no aceptará presiones para renunciar a su derecho a desarrollar un programa atómico pacífico de acuerdo con el Tratado de No Proliferación (TNP) Nuclear, que permite esta actividad a todos los países.

Occidente, y en especial EEUU, ha exigido a Irán que deje de enriquecer uranio al 20 por ciento, que desmantele sus instalaciones de enriquecimiento y que saque a otros países sus reservas de uranio enriquecido, lo que Irán no acepta, pues lo considera esencial para sus necesidades sanitarias e industriales.

El uranio enriquecido al 20 por ciento no sirve para fabricar armas atómicas, que lo precisan de una pureza del 90 por ciento, pero mientras Irán asegura que lo necesita para su reactor de Teherán, donde produce isótopos radiactivos de uso clínico, los occidentales creen que podría ser la base para un posterior enriquecimiento al 90 por ciento y la fabricación de bombas.