El canciller de Panamá, Roberto Henríquez, inauguró hoy en esta capital las sesiones plenarias de la 64 reunión anual de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), que durante cinco días abordará dos propuestas que impulsan la política conservacionista de los cetáceos en el organismo.

Henríquez dijo durante la inauguración de la CBI, integrada por 89 países y fundada en 1946, que Panamá había asumido el compromiso de ser anfitrión, con la convicción de que a través de la cooperación es posible lograr resolver los problemas comunes que los aquejan.

"Panamá mantiene estrechos lazos con países amigos con el fin de recibir cooperación internacional y capacitar a nuestros habitantes, sobre las mejores prácticas en materia de avistamiento y desarrollar esta actividad de manera responsable y sostenible, buscando siempre el mayor beneficio para todos", agregó Henríquez.

Entre los miembros de la CBI existen dos sectores: el que promueve la caza controlada para el uso comercial de las ballenas, liderados por Japón, Noruega e Islandia; y el que defiende la conservación, encabezados por países de América Latina, según han explicado grupos ambientalistas.

Panamá integra el ala conservacionista dentro de la Comisión junto a la mayoría de los países latinoamericanos.

El primer punto en la agenda de trabajo en el día inaugural de la cita es la creación de un Santuario de ballenas en el Atlántico Sur, un tema que ha sido polémico en la CBI en los últimos años y que en esta 64 reunión es impulsada por Brasil, Argentina y Uruguay.

Según Vanessa Tossemberger, de la Fundación Whale and Dolphin Conservation Society (WDCS), los grupos que apoyan esta iniciativa han esperado durante once años para que sea aprobado.

"Los santuarios ayudan a que se lleven a cabo investigaciones, a que se apoye todo tipo de manejo de manera sustentable sin que este recurso sea diezmado", afirmó Tossemberger.

Un grupo de ambientalistas se manifestó hoy frente a las instalaciones del hotel donde se lleva a cabo la reunión ballenera internacional para exigir la creación del santuario de los cetáceos en el Atlántico Sur.

La propuesta plantea que "la caza comercial de ballenas, ya sea por operaciones pelágicas o desde estaciones terrestres, quede prohibida" en esa área geográfica.

El otro proyecto incluido en la agenda central de las sesiones plenarias es la llamada resolución de Mónaco, que pide a las Naciones Unidas actuar para la conservación de las ballenas en "altamar".

Esa resolución argumenta, entre otras cosas, que "las capturas masivas no reguladas de las especies altamente migratorias de cetáceos siguen teniendo lugar más allá de control efectivo de la CBI, incluso dentro del Santuario del Océano Austral".

La reunión anual de la CBI comenzó formalmente el pasado 11 de junio con la instalación del Comité Científico del organismo, integrado por hasta 200 especialistas, muchos de ellos designados por los países miembros de la Comisión.

En las últimas tres semanas ese Comité analizó a puerta cerrada los principales problemas que afectan a la conservación de cetáceos, según la información oficial.

Por su parte, ambientalistas latinoamericanos reunidos en Panamá han alertado que esta reunión es crucial para el futuro de la CBI, porque deberá determinar si es capaz de responder por la conservación de las ballenas o si es necesario otro mecanismo.